Está bien así
Actualizado el 03/06/2020 a las 08:11
El porqué viajamos en un autobús del que no sabemos de dónde viene ni a dónde va convirtiendo al más sensato de los pasajeros en un pasajero sin rumbo, es un reto para un ser humano que necesita tener el control para mantener su estabilidad emocional y que se ve así condenado a convivir con la duda de su existencia, ignorándola como único remedio para evitar que se convierta en su obsesión. Después de muchos y, algunos, sabios intentos por descifrarlo, quizá buscando la vacuna salvadora que ofrezca al mismo tiempo riqueza, reconocimiento y eternidad, el presente es lo único real de esta aventura en la que desconocer lo que habrá después es más prevención que un inconveniente, que evita que lo moldeemos a la medida de nuestra pobreza o riqueza, de nuestra generosidad o egoísmo, incluso, no sería descabellado que se nos ocultara su existencia como única forma de mantener a salvo su condición de paraíso, evitando así su urbanización y comercialización, en fin, un desastre urbanístico.