Dependencia china
Publicado el 25/05/2020 a las 08:56
Revisando mis papeles en al año 2011 escribí una colaboración que se titulaba ‘El Desafío Chino’, en ese artículo alertaba sobre el crecimiento de la dependencia financiera del mundo occidental con el gigante asiático. Ya en los años 60 el escritor y político J J Servan Schreiber (’El Desafío Americano’) hacía referencia al desarrollo económico de Estados Unidos por las rigideces de la economía europea y en este artículo planteaba los problemas que el crecimiento de un país tan potente y con una cultura completamente diferente puede acarrear e nuestra forma de vida . Nadie ha querido parar la locomotora china entrando en Europa, grandes empresas fabrican todo o parte de su producción en ese país con el reclamo de una mayor capacidad y un menor coste el problema es que con esta forma de actuar desaparece la competencia, especialmente en nuestro viejo continente. Hace muchos años la teoría del crecimiento sostenible propuso una alternativa a la globalización y establecimientos de países productores (sucios) y países gestionadores (limpios) en los que la plusvalía va a quien gestiona el producto pero el riesgo , trabajo y las consecuencias económicas y climáticas adversas las sufre el productor. Hay gurús , les he oído en charlas a empresarios, que encuentran en este ‘status -quo’ de economías productivas para naciones en desarrollo y economías de servicios para naciones desarrolladas como el colmo de la eficacia económica y empresarial -mi amigo Julio me suele decir en estos casos “Pan para hoy … hambre para mañana”-. Ahora con la pandemia del Covid 19 todos los países, incluido Estados Unidos, han ido al mercado chino para abastecerse de mascarillas, guantes, geles, respiradores, etcétera, porque ese tipo de material hace tiempo que se importa por la diferencia del coste de mano de obra a una economía en la que los derechos laborales brillan por su ausencia.
Es curioso constatar que independientemente del origen del bicho (aunque todo apunta a Wuhan como inicio seguro) quien se ha beneficiado de forma escandalosa son las empresas de este país asiático y, especialmente, los intermediarios por supuesto también del mismo país. En este momento que tenemos que tomar medidas drásticas una de ellas debe ser librarnos de la dependencia hacia China aún con el riesgo de un menor crecimiento pero con la garantía de crear una economía productiva, sólida. La fuerte dependencia del turismo no nos ha permitido ver el riesgo de que los servicios son generadores de empleo mientras existe una fabricación real y no dependiente. Es importante mantener una economía social avanzada y si para ello tenemos que reforzar aranceles con las economías emergentes lo tendremos que hacer, debemos darnos cuenta que habíamos perdido el norte porque nos hemos fijado demasiado en el este.