Sabios de barro
Publicado el 22/04/2020 a las 08:32
Es cierto que en estos meses estamos visualizando y descubriendo héroes a través del testimonio de su humanidad, y la generosidad de su compromiso, de manera colectiva o individual. Pero yo quiero posar mi mirada en nuestros sabios de barro y poder vaciarme. Tal vez muchos tengan miedo a contraer la enfermedad, otros lleven mal la carga de la soledad y otros la distancia infinita con sus seres queridos. Sin embargo, me gustaría decirles lo agradecidos que les estamos todas aquellas generaciones que engloban a sus hijos y nietos. Sin ellos nunca hubiésemos llegado a esta sociedad de bienestar que hoy se tambalea y que volverla a estructurar dependerá de nosotros. Qué razón tenían con sus sabios consejos de la economía del ahorro frente a una sociedad que vende el consumo, la inmediatez y la falsa inmortalidad. La forma que tuvieron de transmitirnos pensamientos, conocimientos, humanidad, respeto, honestidad, fueron verdaderos maestros de la vida.
Les pedimos perdón porque al final de su camino cuando les tocaba paz y tranquilidad, de nuevo deben volver a la batalla, de nuevo nos dan una lección de valentía y resiliencia. Por todo lo que fueron y son y por su legado, gracias. Para aquellos que ya no están, que no pudieron superar esta enfermedad, decirles que cada uno de ellos dejan una historia personal, seguramente entroncada con tiempos más duros que estos, como fue una guerra entre hermanos, o su postguerra. Podemos llorar porque se han ido o podemos sonreír por lo que han vivido y dado. Podemos abrir los ojos y ver su herencia, el amor que compartieron. Podemos llorar, sentir el vacío, enfadarnos o hacer lo que más les gustaría: sonreír, amar y seguir. Vivir. Gracias infinitas sabios de barro.
Juan Miguel Villarroel García