El confinamiento que libera
Actualizado el 05/04/2020 a las 17:56
El malestar psicológico tiene que ver en muchos casos con la libertad. Elegir, renunciar y hacernos responsables de esta elección es el origen de nuestros dilemas y fantasmas. En las sesiones que sigo haciendo por videoconferencia, debido a esta crisis sanitaria encuentro un fenómeno extraño. Mucha gente está mejor. Y no es tanto por haber reorientado sus prioridades o haberse dado cuenta de lo que de verdad importa en esta vida. Tiene que ver con dos elementos. El primero, que estemos aislados y confinados. Y en segundo lugar, que esta condición sea de obligado cumplimiento. Me explico. Gran parte del malestar de la población occidental tiene que ver, como dice el filósofo coreano Han, con la exigencia de la felicidad. Y en cómo esta exigencia de la felicidad solo existe en este mundo posmoderno con la imagen que los demás ven de uno mismo. Algo así como que solamente se es feliz si los demás se dan cuenta que lo somos. Es donde aparece el culto por la imagen o el postureo en las redes sociales. Esa especie de tensión invisible que nos obliga a tender hacia un canon de belleza o un canon en la forma de ser. El caso es que hay muchas personas que no soportan el hecho de tener una vida diferente, de tener intereses diferentes a lo supuestamente recomendable. De ser más introvertidos de lo aceptable, más pobres que lo normal o con menos ganas de ir al gimnasio que el resto. Esta situación de confinamiento nos iguala a todos. Y, paradójicamente, libera a muchos, que ven cómo la única diferencia con el vecino es si éste tiene un jardín más grande. Situación, la del jardín, que pese a generar malestar no tiene que ver con nuestras elecciones del día a día, no habla de nuestra identidad y por tanto no despierta emociones como la culpa o la vergüenza. Esta restricción de la libertad no nos exige nada más que quedarnos en casa. Esta falta de libertad permite descansar a muchos de tener que ser diferentes. Permite dejar la aceptación de uno mismo en suspenso y por tanto les libera, al menos de momento, de la angustia.
