Coronavirus y Europa

Francisco Santos Escribano|

Publicado el 31/03/2020 a las 07:27

Sin duda, yo soy europeísta y nunca lo he ocultado. Siempre he creído, y más como historiador, que era necesaria una entidad supranacional que velase por el bienestar de Europa, y superase las viejas redecillas nacionalistas franco-alemanas que hunden sus raíces en la guerra franco prusiana. Para mí, el origen de la Unión Europea está en la batalla de Sedán. Pero, no por ello reniego de lo local que me gusta mucho, soy de pueblo y de campo pero creo, objetivamente, que en los desafíos del futuro tienen que unir a los pueblos para ser más grandes. Ahora bien, en el 2008 se produce un test de los dirigentes europeos a nivel cotidiano sobre la resistencia de una Europa solidaria que abrigase y arropase a sus ciudadanos en aras de un problema global. No obstante, aquello fue un fiasco que dejó en la estacada a muchos europeos. Así, a los hermanos griegos los lanzaron por el Monte Taigeto sin red y al abismo. Pero, pasado un tiempo pensé “seguro que hemos reflexionado, que hemos aprendido”, y volví a creer en Europa hasta que llegó el terrible coronavirus. Este “bicho” nos ha puesto a cada país en orden y en fila. Hemos vuelto a lo mismo, el norte contra el sur. El protestantismo contra el catolicismo. Y en esta pugna el que más ha despuntado, como alumno aventajando del “austericidio”, ha sido el calvinista ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra. ¿Qué triste?, ¿Qué lamentable? ¿Lo han escuchado? Este hombre me hace sentir hoy no solidaridad por Europa si no miedo por la Unión Europea. Una pandemia que está llevándose a la experiencia y la sabiduría de la sociedad, a nuestros mayores, a los mejores. Y la sanidad pública con esa labor de resistencia, abnegación, heroísmo que no tiene parangón. ¿Y la policía? ¿Los militares? ¿Los transportistas? ¿Los tenderos? Yo admiro su entrega, y salgo a las 20 horas a aplaudir, y más en estos momento con un 13 % infectados sanitarios y varios muertos de la primera línea del frente. Ahora bien que de fuera, con mala fe, vengan a fiscalizarme no lo entiendo. Los de casa e incluso la Comisión Europea, cuando acabe todo, ya exigiremos y exigirán responsabilidades. Hoy siento tristeza por Europa. Alguien hace años que no creía en la UE decía que es una Europa de mercaderes. Ahora veo que si no tenía razón, poco a poco se va acercado a ella.

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