Poema al personal sanitario

María Rosario Corral García|

Actualizado el 28/03/2020 a las 18:06

A VOSOTROS, SANITARIOS El virus ha llegado de improviso, arrasando con pujanza a los humanos. La tensión es tan grande, tan intensa, que pensamos si la vida se termina. La enloquecida fuerza del intruso destruye veloz las vidas delicadas, llenas de paz y de ilusiones en una realidad abrumadora. La tarde muere en la tristeza mientras resuenan en el alma los aplausos que se funden con la fe y el sentimiento hacia el gremio sanitario. A vosotros, ángeles alados de la Tierra, que dais la vida por el ser humano rodeando con hilos invisibles el cuerpo del enfermo lacerado. Manos firmes que no conocen la fatiga, exhibiréis aún durante días el esfuerzo solemne y victorioso de una gloria que el hombre nunca olvida. Este año no habrá Semana Santa; Cristo no saldrá en las procesiones… Cristo está en los hospitales, con vosotros. También está consolando. Cómo se van de vuestros brazos los enfermos, llenando de luz el firmamento; aferrándose al último suspiro, débil suspiro que se va apagando. Otro tiempo vendrá, distinto a este. Envuelto en amor ilimitado. Pero hoy, cuando la luz del alba asoma oscura, el mundo desolado y abatido reza en soledad por los que ayudan, mientras resuenan en el alma los aplausos.

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