Cuando todo haya pasado...

Óscar Javier Hortigüela Revilla|

Actualizado el 22/03/2020 a las 16:25

CUANDO TODO HAYA PASADO… Domingo, 22 de marzo de 2020. El pasado 13 de marzo (viernes) el gobierno central decretó el Estado de Alarma, tras varios días detectándose a ciudadanos/as contaminándose con el ya tristemente conocido coronavirus COVID – 19, con brote inicial en una región de China, a finales del año 2019. Para conocer su historia, su expansión, lo que cada país iba acometiendo al respecto, etc., ya está la hemeroteca, la cual se está alimentando día a día con miles de artículos, opiniones, vídeos, etc. Ahora, al menos a mí a la hora de redactar este escrito, lo que realmente me importa es la ciudadanía y su actitud ante una crisis sin precedentes para la mayor parte de las generaciones de este país. Confinados desde hace una semana en nuestros respectivos domicilios, nos encontramos en un momento crucial de la evolución de la pandemia, esperando (y, sobre todo, deseando) que ésta se empiece a controlar y reducir. Terrible el daño causado a las personas infectadas, a los familiares de las personas fallecidas a las que ni siquiera pueden despedir, el cansancio por el sacrificio sin límite del personal sanitario y el riesgo permanente al que están expuestos, el esfuerzo de las actividades económicas que siguen al pie del cañón suministrando lo que se requiere para mantener la inactiva vida del resto, etc. Y mientras, nos enfrentamos a una semana crucial en la que toca seguir luchando contra ese enemigo invisible, ante el cual no queda otra que el rigor y la constancia en aplicar las normas que hasta la fecha conocemos para poder combatirlo. Resulta imposible añadir nuevas reflexiones o comentarios a lo que viene sucediendo, así como a todo lo que se irá aportando a medida que avance esta horrible pesadilla, de la cual todavía no tenemos fecha establecida para despertarnos. Desde mi humilde posición de ciudadano de esta comunidad, pienso que es una ocasión única para que retengamos en nuestro interior todo lo que estamos aprendiendo estos días, cada uno/a a su manera, sobre el verdadero sentido de nuestra existencia. Si llegada una fecha en la que se controla el número de personas infectadas, se empieza a normalizar la vida social y se inicia la reconstrucción de una economía fatalmente golpeada, de manera colectiva volvemos a actuar de la misma manera que antes y no aplicamos nada de lo que hemos aprendido, no solamente habremos perdido una ocasión histórica, a la par que todo el sufrimiento y dolor padecido no habrá servido para nada; sino que, además, desperdiciaremos la gran ocasión que tenemos de construir un nuevo futuro, del cual somos plenamente responsables en base a lo que sigamos haciendo hoy. Salud, mucha SALUD que es lo que ahora mismo nos hace falta.

Óscar Hortigüela

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