Una verdadera estupidez
Publicado el 15/03/2020 a las 08:46
Imaginemos que hoy 100 personas se encuentran una cartera con 500 euros y un carnet. Seguro que habrá algunos que se la quedarán y otros que la devuelvan a su dueño. Pero ninguno se escapa de pensar en algún momento en quedarse con el dinero. Esto es lo que tenemos todos en común: las tentaciones. He cogido este ejemplo para que me sirva como modelo de lo que ocurre en todos los conflictos. Es decir: “Cuando nos empezamos a diferenciar unos de otros, es cuando reaccionamos ante las pruebas”. Para bien o para mal, estimo que hay circunstancias sociales que nos pueden influenciar en este sentido como son la necesidad, el miedo, el hambre, la cultura, la religión, la ética, la moral, etc. Pero hay otro factor imprevisible que nos condiciona: es la impulsividad. ¿Quién en un momento dado, movido por una fuerte presión, no ha cometido una locura? Según lo dicho: “Resumir en una palabra lo que una persona es, por algo que hizo o dijo en un momento de acaloramiento, debilidad, etc, simplemente es una estupidez. Y si todo lo que pudo hacer la sociedad por evitar el triste desenlace no surtió efecto o es porque cometer errores es algo inevitable por el hecho de ser seres humanos (caer en las tentaciones, los impulsos, etc), o quizás sea porque vivimos en una sociedad hipócrita que echa balones fuera al culpabilizar al individuo de lo que ella misma es responsable”.