A quien corresponda

Mercè G|

Actualizado el 16/03/2020 a las 13:34

Es un engaño mayúsculo a los jóvenes que se les anime a esforzarse durante más de seis años para conseguir un título de medicina que no les permitirá ejercer una función social básica, generando solo la mitad de plazas cada año, sin otra vía posible para ejercer la profesión que emigrar. Nos obligan a competir cruelmente en una franja de micromilésimas. La junta evaluadora del MIR no es neutral: contra todo derecho y lógica permite el mal hacer de funcionarios del equipo. Una holgazanería funcionarial me niega el derecho de incorporar la nota real del expediente académico -8,14-, dejando, por omisión, un 5. El defecto no está en el expediente, aunque está oficialmente documentado y, con todo, se niegan a enmendar su error. A poquísimos días de la publicación de resultados definitivos del examen MIR, con toda la documentación en regla depositada desde 2018 en las bases de datos del Ministerio de Sanidad, enviada, reenviada, re reenviada en tiempo y forma, quienes atienden continúan en su obstinación sin mover un dedo. Ni mucho menos soy la única: a algunos se lo han arreglado; a mí y a otros, todavía no. Por eso me he atrevido a entrar la instancia a través de su publicación. A la hora del café, quizá llegará, por fin, a quien corresponda. 

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