Por unos precios dignos en el sector primario
Publicado el 29/02/2020 a las 10:23
Durante la última semana de enero y el mes de febrero se están produciendo por toda España, “día sí y día también”, protestas del sector primario por la grave situación que vive desde hace años y las pocas soluciones aportadas por los distintos partidos políticos que han pasado por Moncloa.
En esas reivindicaciones de los agricultores y ganaderos se expresan varias propuestas. Pero básicamente con cumplir una seria suficiente: unos precios dignos que cubran los costes de producción. Es simple y, lo más importante, de sentido común.
No puede ser que en el año 2020 los productos agrarios y ganaderos tengan el precio en origen igual que en la década de los 80, por no decir de la década de los 70. Podemos pensar que debido a las nuevas tecnologías, un agricultor puede ser capaz de obtener mayores producciones por hectárea, reducir gastos en fertilizantes, reducir mano de obra con empleo de maquinaria innovadora. ¿Pero es suficiente para poder pagar a precios de 2020 y cobrar a precios de 1980? La respuesta es un no, no es posible.
A lo anterior, debemos sumarle la competencia desleal debido a la entrada en la Unión Europea de productos de terceros países que producen los alimentos con fitosanitarios prohibidos en los países miembros de la UE, mano de obra que no cumple ningún tipo de convenio de trabajo, ni seguridad laboral, uso de semillas transgénicas con restricciones, prohibiciones, eliminación de miles de hectáreas de selvas, etc.
En este punto no solo debe protestar el sector primario, todos los ciudadanos deberían involucrarse porque esta situación afecta a la salud de todos. No es coherente la prohibición de diferentes materias activas por nocivas para la salud y luego se importen alimentos que para su producción han sido utilizadas. No puede ser que la Unión Europea y los estados miembros “vendan” la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del medio ambiente como buque insignia del sector primario y por la puerta de atrás se importen toneladas de alimentos sin cumplir estas condiciones.
Para finalizar creo que a todos en nuestra infancia nos han mencionado alguna vez la frase: “con la comida no se juega”; en estos momentos debemos reflexionar y tenerla muy en cuenta, quizás en un futuro no muy lejano nos arrepintamos de no tener un sector primario por la falta de relevo generacional en el mundo rural.