Ripagaina, Arrosadía y el juego de sus señorías
Actualizado el 29/02/2020 a las 10:25
La parcela de la ripa de Ripagaina es propiedad del Gobierno de Navarra, en ella se pueden construir unas 182 viviendas de titularidad pública, destinadas a viviendas en alquiler. Se trata de una parcela que el Gobierno de Navarra ha obtenido por imperativo de la ley, al ser una de las obligaciones que se derivan del plan urbanístico que rige en Ripagaina. Esa parcela se encuentra junto a una ladera ajardinada, motivo por el cual ha encontrado una fuerte oposición del vecindario. Sin entrar a valorar las razones que llevan a los vecinos de esa parcela a oponerse a que se edifique en ese sitio, creo que, de no construirse en esa RIladera, debería encontrarse el lugar más adecuado en el mismo Ripagaina. La parcela es propiedad del Gobierno de Navarra, de titularidad pública y para alquiler. Por tanto, lo que el Gobierno de Navarra debe hacer es encontrar un nuevo sitio, o varios sitios, en Ripagaina y no fuera de ese barrio. El Gobierno de Navarra plantea, como parte de la solución, trasladar 91 de esas 182 viviendas a Arrosadia. A una de las parcelas que el Ayuntamiento de Pamplona tiene, parcelas que al contrario de la parcela del Gobierno de Navarra en Ripagaina, de titularidad pública, son parcelas libres o de VPO de propiedad privada, mal negocio para el Ayuntamiento. Si termina por pasar eso, el conflicto se llevaría a un lugar que linda con uno de los sitios que tiene actualmente más conflictividad social. Arrosadía se encuentra lindando con el barrio de la Milagrosa, y este barrio ya tiene suficientes problemas sociales y urbanísticos como para que añadamos uno más en su borde sur. Recodemos que en este momento el Ayuntamiento está redactando un PEAU para buscar soluciones al caos urbanístico que tiene el barrio. Por pura lógica y porque se ha constatado anteriormente lo que voy a decir, en las promociones de vivienda pública, en régimen de alquiler, y destinadas a las personas con menores ingresos, el grado de conflictividad social suele ser mayor que el que se da en cualquier promoción de viviendas libres o de protección oficial en régimen de propiedad. Esto no significa que no deban hacerse promociones públicas en alquiler y para las personas más desfavorecidas, al contrario. Pero es importante se actúe con actuaciones pequeñas y que estén dispersas por toda la ciudad. Hacer 91 viviendas de ese tipo juntas no es correcto, ni en Ripagaina ni en Arrosadía ni en ninguna otra parte de Pamplona. Espero que, en lugar de enviarse soluciones a través del periódico o de jugar a lanzarse el problema el uno al otro, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona encuentren una solución para encajar esas 182 viviendas en Ripagaina y no compliquen todavía más a un barrio que tiene ya suficientes problemas sociales y urbanísticos de muy difícil solución.