¡Isis? ¡Agradecida y generosa! (2)
Publicado el 29/01/2020 a las 18:25
(Sigue.) Con Isis me ha pasado tres cuartos de lo mismo que me ocurrió antes con otras dos musas. Basta que uno busque (en el bosque) para que no halle; y basta que uno no indague para que se dé de bruces con su musa. Acaso haya contribuido a aclararme las cosas, a cerciorarme, a ciencia cierta, de que ella era la fuente de mi estro o inspiración, por ser básicamente, según mis deducciones (confío en que hayan sido certeras), un calco mío, esto es, por nuestra extraordinaria y llamativa compatibilidad de caracteres. Fueron suficientes las escasas horas de atenta conversación que mantuvimos durante dos mañanas, que tal vez no llegaran a sumar doscientos minutos, para confirmar o ratificar lo obvio, que a Isis la adornaban dos dones con forma de cornucopia; que era agradecida (y sabía ponderar el esfuerzo intelectual ajeno) y generosa (fui sumando episodios y logré conformar con los variopintos y testados gestos de su evidente liberalidad un rosario completo). Qué acertado estuvo Rudyard Kipling cuando adujo que “la intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre”. Tengo para mí que Isis se dio cuenta de que yo era el autor que ella aguardaba que apareciera en su vida sin nociva desesperanza, al mismo tiempo que yo reparé en que ella era la musa que Dios, Natura(leza) o el azar había puesto en mi camino para que me topara con ella, tapara mis rendijas y yo taponara sus agujeros, o viceversa. Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com