¿Isis? ¡Agradecida y generosa! (1)
Publicado el 29/01/2020 a las 18:24
¿ISIS? ¡AGRADECIDA Y GENEROSA! Ayer soñé que el difunto “Tisme” (ese es el mote o sobrenombre que puse a uno de mis amigos, colegas, condiscípulos y/o émulos, un A. S., si tomamos en consideración las letras iniciales de sus apellidos, durante mi etapa camiliana —llamo de esa guisa a los siete años de mi fértil educación o formación entre los inolvidables religiosos camilos, entre los que brillaron con luz propia dos guías o segundos padres, los tantas veces mentados por mí, pues de bien nacido es ser agradecido, Pedro María Piérola García, tristemente finado, y Jesús Arteaga Romero, felizmente vivo—, poco amigo de chismes y rumores) me preguntaba por qué había elegido a Isis, recientemente, como mi nueva y buena (por diuturna) musa. Tras meditar durante unos pocos minutos, le contesté que no tenía la sensación de haberla escogido, verbigracia, de entre una terna propuesta o de entre las diversas varillas de un abanico abierto, sino, más bien, la impresión refractaria de haberla hallado sin haberla buscado. Mucha gente (mi dilecto amigo Pío, sobre todo, últimamente, ya que, desde que encontró a su amada Diana —está viviendo en la misma gloria— lo hace cada sábado, por la tarde, cuando quedamos en la Plaza de los Fueros o Nueva para “zuritear” por los bares del Casco Viejo tudelano, animarme para ver si doy pronto con mi media naranja —es una manera de expresarse; prefiero pareja—, a fin de hacer estupendo zumo) me interroga sobre si considero que invierto el tiempo necesario en el ámbito del amor, pues a varios (ellas y ellos) les consta que en el de la creación literaria sí que demuestro que echo horas. (Continúa.)