El problema urbanístico en Olite

Aurora Sada|

Publicado el 20/01/2020 a las 08:48

Con todo respeto queremos puntualizar lo expresado por la Cámara de Comptos en su escrito a Diario de Navarra el pasado 21 de diciembre. En nuestra opinión, Comptos como órgano fiscalizados, además de analizar datos financieros y exigir buenas prácticas contables según normativa vigente, está para profundizar y fiscalizar, que según el diccionario; “Inspeccionar a personas o entidades, examinar, controla o criticar acciones...”. Y es precisamente lo que echamos en falta, resultando muy somero al no profundizar ni analizar los porqués de resultados tan desastrosos, tanto económicos y morales, por una actuación urbanística en la llamada Huerta de Moso, conocida popularmente “La Moraleja”. Comptos habla de la deuda de casi 2 millones “importantísima deuda de difícil recaudación” por unas cuotas de urbanización, hecha ésta para edificar casas y a día de hoy (después de 12 años) no exista una sola vivienda. ¿Comptos se pregunta los motivos? Debiera haberse leído alguno de nuestros recursos desde la aprobación, año 2008, hasta 2019. Les diremos que las personas normales y sencillas vimos el parón y el pinchazo del ladrillo y así lo decíamos; siendo ciegos el equipo local de arquitectos, técnicos del Gobierno de Navarra que dieron luz verde y nuestro Ayuntamiento, unos por intereses ante el parón de proyectos, otros no vigilando la carencia de un estudio económico en profundidad, que la urbanización de calles de plazas y dotacionales absorbía el 75%, la inoportunidad del momento… y el Ayuntamiento al frente de Mª Carmen Ochoa Canela tenía que llenar las arcas y hacer frente a un nuevo polideportivo, de ahí que había de seguir rentabilizando la Ley del Suelo y obviando que ya existieran casas hechas, en esqueleto y parcelas urbanizadas para montón de años. Sin transparencia, sin consensuar ni reunir a estos vecinos, sin un solo promotor interesado, diciendo una cosa y haciendo la contraria, se disfrazó de legalidad esta urbanización. Ya consiguió la cesión del 10% de suelo urbanizado conformando dos parcelas de 1.000 m2 cada una sin proindivisos y en subasta pública se adjudicaron el 29 junio del 2009. Pero llegó la sentencia del TSJN y anuló la subasta porque no existían parcelas y nuevamente había que reparcelar. En mayo del 2014 se terminó la séptima y última reparcelación siendo inscritas. Tanta prisa por hacer la urbanización en 2008, llenar las arcas, pagar el nuevo polideportivo…igual que a la lechera se rompe el cántaro, pero en nuestro caso con atropello, pésima gestión y gravísimas consecuencias. El Ayuntamiento debió hacer frente al pago que él solito contrató solicitando un crédito de más de 2 millones en el año 2010 porque las cuotas de urbanización que nos giraron en 2009 resultaban tan astronómicas que salvo cuatro pequeños los demás no pudimos pagar. Así que habiendo sido arrasados, judicializados, terminamos y seguimos estando embargados por importes impagables. Fácil es deducir que a un escaso aprovechamiento del 25% del suelo, debiendo pagar calles y plazas a lo grande 75% restante y en Olite con edificación de bajo + dos, no hay nadie que compre y en 12 años ni una sola casa. Los pocos y pequeños propietarios que pagaron por evitar males mayores tampoco pueden ni pudieron vender porque sus proindivisos están atados a esos otros vecinos embargados, igual que un auténtico enjambre.

Comptos debería comprobar la arbitrariedad de los valores catastrales, desde el 2006 al 2019, igual se multiplican por 300 que se divide por 100, según convenga. También deberían ver el valor de tasación actual de las parcelas urbanizadas equivalente a la deuda que por las cuotas de urbanización deben los propietarios, ¿y dónde queda la propiedad aportada? Sin meterse en consideraciones técnicas es comprensible que si una actuación no es asumible es que algo se ha hecho mal. La respuesta es clara: nació inviable en 2008 y sigue inviable en 2020. Por eso no es mucho pedir que los responsables lo asuman y rectifiquen y Comptos lo fiscalice y empuje a sanear la economía local y nuestra. Aquí nos tendrán para lo que necesiten y demostrar lo dicho. Aparte quedan los daños morales irreparable, 11 años de nuestras vidas, siendo todo nuestro pecado tener como tantos una huerta de ocio. Donde no existía ningún problema decisiones políticas lo crearon bien gordo, pero quienes decidieron y tres legislaturas posteriores se han ido de rositas.

Actualmente el Gobierno de Navarra, junto con la Administración Local, el noviembre pasado retomaron el asunto y esperamos que en no muy largo plazo porque nos toca que después de 12 años den una solución.

Aurora Sada, Jesús Mª Guembe , Ramón Vergara y Marian Vélez

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