A Pedro Pineda Bueno
Actualizado el 17/01/2020 a las 08:18
Todo comenzó hace ya ocho años; con aquel pequeño anuncio: "Se busca voluntario con conocimientos de informática para acompañamiento". Te voy a ser sincero, estaba bastante asustado. No sabía qué o a quién me iba a encontrar. Cuando el personal del Infanta Elena me habló de tu tetraplegia mi miedo no hizo sino crecer. Incluso me planteé dejarlo antes de empezar. Menudo error hubiera cometido, Pedro. Me obligué a seguir, a salir de mi zona de confort y a entrar en un mundo ajeno; un mundo complejo. Porque, seamos sinceros, "complejo" es un adjetivo que se queda corto para la vida que te tocó. Siempre me he preguntado qué hubiera hecho yo en tu misma situación. 30 años postrado en una silla de ruedas, sin poder usar las manos y lejos de tu querido Mediterráneo. Sinceramente, no lo sé pero, fuera como fuera, tú serías mi ejemplo. Te fuiste como viviste; sin hacer ruido. Junto a ti aprendí, discutí y, sobre todo, viví una realidad tan alejada de la mía que logré valorar aún más lo que tengo. Por eso, y por muchas cosas más, aquí va mi pequeño homenaje a un gran hombre: luchador, valiente y un superviviente como pocos. Que la fuerza te acompañe, amigo.