Del viejo Osasuna

Daniel Bidaurreta|

Publicado el 28/12/2019 a las 09:28

Gómez, Unamuno, Urbieta, Nicanor, Muniáin, Mesita, Gorraiz, Videgain, Vergara, Ayestarán y Pedrín. Seguramente al aficionado que hoy baja a El Sadar habría que aclararle que son los nombres de otros tantos individuos que a finales de los años cuarenta del siglo pasado sudaban la camiseta en el viejo campo de San Juan. No están tomados de ninguna hemeroteca sino del archivo de la memoria de un adolescente cuyo padre, aficionado al fútbol, le hizo socio para que presenciase los partidos desde la Tribuna de Gol. Bien es cierto que después a ese adolescente le dio en la vida por otras cosas y todavía no ha pisado las gradas de El Sadar.

Nicanor era camarero del Iruña y a Gorraiz, lateral derecho, le llamaban “el Viruta” porque oficiaba de carpintero. Las tribunas eran de madera, y el conserje del campo lavaba las camisetas en el vestuario para sacarlas a secar en una cuerda detrás de la Tribuna de Gol. Y todo en ese plan. Unos años antes, en junio del 36, el general Mola presenció el partido en que Osasuna le ganó al mismo Barcelona por cuatro a dos. No acudió por afición sino para dar una apariencia de normalidad ante el público en aquellos días frenéticos cuando ultimaba los preparativos de su conspiración. Cuando terminó el partido fue a entrevistarse cerca de Murillo el Fruto con “el abuelo Cabanellas”, el general de Zaragoza, que le prometió toda la ayuda para el día en que fuera necesaria. Estas cosas las sabe el que esto escribe no por su memoria, porque es viejo pero no tanto como para recordarlas: son indagaciones para un libro que pronto aparecerá.

Hoy los sucesores de aquel once, fichados a punta de talonario en el mercado internacional, saltan al campo enfundados en una camiseta que no recuerda demasiado a la vieja prenda, ideada seguramente por algún caro profesional del diseño. Estos jugadores, aunque son los que menos cobran de la Primera división, no por ello dejan de ser también los trabajadores por cuenta ajena mejor retribuidos de la sociedad navarra. Lo que no es para menos como responsables de mantener el orgullo navarrista por encima de partidos políticos. Financiados, eso sí, por una sociedad que, al igual que todas las que nos rodean, falsamente opulenta e insostenible a largo plazo.

Pero, ¡aupa Osasuna! Que los problemas con fútbol son menos, ea.

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