Estamos cansado de vivir en una sociedad insensibilizada

Sergi Blavia Xandri|

Actualizado el 23/11/2019 a las 12:38

Vivimos en una sociedad guiada por la falta de empatía y gobernada por el interés inmediato. Pretendemos adquirir la mayoría de los bienes necesarios en momentos puntuales y aspiramos a una proyección bastante pobre por la falta de ambición y el abuso de inmediatez. A día de hoy vemos cómo el gobierno central se rige por esas pautas, no establecidas, que pretenden alcanzar un régimen escaso en el que sus mayores virtudes sean defectos. Cada uno de los integrantes, de esta gran sociedad, instaura relaciones jurisdiccionales con la gente que les rodea. Nuestras mayores preocupaciones se resumen en contratos, papeleos e innumerables movidas, de las cuales solo sacamos menciones, y cuestiones, dirigidas a negaciones profundas en cuanto la ética personal. Predisponemos nuestras vidas a sociedades que se limitan a vivir de forma placentera y egocéntrica. Esa inmediatez, falta de personalidad y falta de relaciones humanas crean un vínculo devastador con el estereotipo social. Seguimos pensando que nuestras vidas se basan en los bienes materiales, placenteros o momentáneos.  Llega el momento de darnos cuenta que nuestra vida sigue un rumbo totalmente distinto al estereotipado. Debemos afrontar la realidad, y entidad, en la que vivimos. Tenemos el deber de afrontar esta serie de matices que convierten nuestras vidas llenas y profundas en expresiones dañinas, frías y perjudiciales. Poner en situación el panorama en el que vivimos. Dar a entender que nuestro papel en este mundo es mucho mayor que el placer momentáneo. Empezar a percibir emociones, sentimientos y pensamientos que son los que realmente nos permiten llevar una vida plena. Negar el miedo al sufrimiento y estar dispuestos a una entrega. Una entrega que conlleva dedicación, tiempo, esperanza, alegrías y tristezas, sonrisas y lágrimas, entre muchas otras emociones. Percibir un mundo hecho para amar. Empezar a vivir el sentimiento de amor hacía la gente con la que vivimos. Tanto personas cercanas a nuestras vidas como personas alejadas pero que, rigen la misma sociedad. Y amar no es tan difícil. Amar son detalles, sonrisas, expresiones, lloros, dedicación, entrega, alegrías, vivencias, confianza.., Y la confianza juega un papel fundamental en nuestras vidas. Somos nosotros los que debemos generar vínculos afectivos, relaciones desinteresadas y confianza en medio de este gran mundo insensibilizado.  Dejar de pensar en qué me puede hacer feliz, y, empezar a pensar cómo LE puedo hacer feliz. Nuestro papel en la Tierra es ser felices a costa de la felicidad de la gente que nos rodea, porque el ser humano, sin lugar a duda, está hecho para amar y participar en las relaciones cotidianas, de forma explícita y contemporánea. Porqué esto deja de ser un juego cuando nos damos cuenta que el alma que anda en amor, ni se cansa, ni se cansa…

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