Voto rogado
Actualizado el 18/11/2019 a las 10:42
Pasadas las elecciones, todos los analistas políticos y los ciudadanos tenemos nuestra propia opinión de la situación. La mía, una de ellas, es que los líderes de los partidos que se presentaron a la primera convocatoria no debían haberlo hecho en la segunda. Don Pedro, don Pablo, don Alberto, el otro don Pablo y algún otro don más, tenían que haber dejado el puesto a otros… o a ¡otras! Nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas ya hicimos nuestra elección y ellos y ellos, fracasaron. Tampoco puedo comprender que sea tan difícil que los distintos partidos lleguen a acuerdos. Al menos los que tiene una misma concepción del Estado, los que tiene la Constitución como Ley máxima -mejorable, modificable, como todas- y la igualdad y los derechos humanos de todos quienes vivimos en España como prioridad de su acción. Recuerdos tiempos míos de joven acudiendo a los plenos del ayuntamiento de Pamplona en el que los distintos concejales y el alcalde se decían “de todo” y al acabar -o a medio pleno, que podían ser muy largos- bajaban al bar de la plaza y amigablemente se tomaban un café o un vino. Y después era más fácil llegar a acuerdos. Digo yo si habría que hacer como en “doce hombres sin piedad” o como en un “conclave” vaticano: hasta que no os pongáis de acuerdo, no salís. Pero mi carta, mi queja va también por otro aspecto. Ha habido una participación menor en estas segundas urnas: cansancio, castigo, desinterés… o imposibilidad. Mi hija, estudiante de derecho en la UPNA y de Erasmus por Escocia, no ha podido ejercer su derecho de voto. Aun y a pesar de dos viajes a Edimburgo desde Glasgow donde está estudiando, papeles rellenados, llamadas… las papeletas siguen perdidas. No le han llegado ni pasadas las elecciones. Había oído y leído “no es voto rogado; es voto robado”; ahora lo he entendido. A ver cómo le explico a Alba que en España, año 2019, cueste tiempo, viajes, dinero, humor, intentar ejercer el “derecho al voto” y por ¿desidia? ¿incompetencia? al final no poder hacerlo.
Javier Alcalde Díaz de Cerio
