Pobre Cuba, pobre España
Publicado el 17/11/2019 a las 08:54
La visita de los reyes a Cuba en el 500 aniversario de la fundación de La Habana tiene una indudable relevancia histórica. Ver a Felipe representando a la nación que durante casi cuatro siglos tuvo a Cuba en el centro de su alma americana nos produce a muchos una mezcla de orgullo y nostalgia. Sin embargo, la cruda realidad de la isla empaña el significado de esta primera visita de Estado de un monarca español. La dictadura comunista lleva más de 60 años negando la libertad al pueblo cubano y manteniéndolo en la miseria con la excusa del bloqueo de EE UU. Por eso ver a los reyes junto al retrato del sanguinario Ernesto Guevara, alias el Che, produce repulsa. Sus palabras ante la asamblea de la ONU: “sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando” aún resuenan y recuerdan un terror revolucionario que hoy perdura. Pero si la situación allí es penosa, el panorama que encontrarán los reyes aquí no lo es menos. En su ausencia, un presidente en funciones ha acordado gobernar con los neocomunistas, y me temo que pronto oiremos al Gobierno de España hablar de “monarquía ilegítima”, “presos políticos”, “referéndum” y “estado plurinacional”, ese experimento boliviano fracasado - pobre Bolivia-. Y lo peor será el chantaje secesionista, mafia etarra incluida. Antes de dejar Cuba, los reyes honrarán a los últimos soldados españoles que defendieron allí la soberanía nacional en 1898. Entre ellos estuvo el almirante Cervera, cuya memoria ha deshonrado recientemente una tal Colau al sustituir su nombre en una calle de Barcelona por el de alguien cuyo principal mérito fue insultar gravemente a España. Pobre España.
