Lo humano de las batallas
Actualizado el 18/11/2019 a las 10:43
Quizás cada batalla en la historia mundial sea diferente de las demás, pero deben tener algo en común si por lo menos podemos agruparlas bajo el término «batalla»... no es algo «estratégico», ni «táctico» ni «técnico». No es algo que una cantidad suficiente de mapas coloreados revelará, o una colección de estadísticas comparativas sobre fuerzas y bajas, o incluso cualquier conjunto de lecturas paralelas de los clásicos militares, si bien los clásicos iluminan de manera brillante nuestra comprensión de la batalla una vez que hemos llegado ahí. Lo que las batallas tienen en común es lo humano: el comportamiento de los hombres mientras intentan reconciliar su instinto de supervivencia, su sentido del honor y la consecución de un objetivo por el que otros hombres están dispuestos a matarles. En consecuencia, el estudio de las batallas es siempre el estudio del miedo y, normalmente, del valor y, normalmente, también la fe y, a veces, la visión». (Sir Herbert Butterfield, Man on his past). La batalla de la mujer hoy, sigue estando representada por un mapa coloreado de víctimas y una florida colección de estadísticas comparativas sobre la eficiencia y eficacia de una ley que ilumina de manera brillante nuestra comprensión acerca de la batalla. Y esa comprensión pasa por predicar a los cuatro vientos el descenso de los delitos violentos dirigidos a mujeres, asegurando que se está tocando techo y, en algún momento, esas estadísticas tienen que dejar de descender. Y que lo realmente trágico son las estadísticas de accidentes de tráfico y otros. Mientras ese siga siendo el mensaje predominante, la mujer seguirá estando vendida a manos de cualquier profesional del delito. Y poco quedará de lo humano de las batallas: del comportamiento de los hombres mientras intentan reconciliar su instinto de supervivencia, su sentido del honor, y la consecución de un objetivo común por el que otros hombres están dispuestos a colgarse medallitas desde la solemnidad de un despacho. Y, poco quedará del valor, la fe y, hasta la visión cuando el miedo predomina en una sociedad que se rige por el corporativismo y la manipulación casi a partes iguales.