Progresistas
Publicado el 14/11/2019 a las 08:17
Francamente nunca me había planteado hasta hoy mi inclinación social. Siempre he creído que uno puede ser de izquierdas o derechas, liberal o conservador en determinados asuntos y en determinados momentos. Quienes viven de la política presumen de una coherencia política que nunca la he entendido y, además, generalmente cambian de criterio, como los socialistas tudelanos que votaron a favor del polígono de tiro después de años de defender exactamente la postura contraria o los socialistas españoles con “Otan de entrada no” para después defender con ahínco la entrada en la Alianza Atlántica. Pero no es que tenga fobia a ese partido porque el de Ciudadanos se postula contrario a pactar con los socialistas hasta que vislumbran el batacazo que viene o los populares atacan la corrupción de los socialistas andaluces y callan la de sus militantes valencianos. En cuanto al líder del partido podemita que proviene de la extrema izquierda ataca con fiereza a la casta política y vive muy bien de la misma y defiende la propiedad individual inmobiliaria. No voy a aburrir con tantos ejemplos pero los hay, como dicen en mi pueblo a “calderadas” y además no es de esto para lo que hoy escribo. Siempre me ha gustado la palabra “progresista” y he mirado cuál es el significado natural de esta palabra: significado que en lo social se considera como una tendencia política pragmática por lo que no se encuentra en el espectro tradicional de izquierda-derecha, busca el estado de bienestar y la distribución de la riqueza. En lo económico su principal consigna es que deben ser las capacidades del individuo y no las condiciones al nacer las que determinen el límite de sus aspiraciones. Por lo tanto, el progresismo propone que el Estado debe generar las condiciones para que sea el esfuerzo humano la única variable que determine la desigualdad social.
Miro también qué se considera contrario a progresista y lo más directo sería retrogrado o reaccionario y más suavemente conservador. Por mucho que investigue no encuentro ninguna acepción de centrista o liberal, tampoco que progresismo sea sinónimo de socialista ni de izquierda, ni mucho menos militante nacionalista. Pero he de rendirme a la evidencia , los voceros de los partidos de izquierda se autoproclaman progresistas y, lo que es peor, tachan a cualquiera que no comulgue con sus ideas de reaccionarios cuando no de otras lindezas como fascista o franquista. Como nadie se ha sentido aludido puede que tengan razón porque, como dice el refrán, “quien calla otorga”.
Entonces, si no soy de izquierdas aunque quiera el progreso, la libertad individual, la redistribución de la riqueza, el apoyo a la igualdad económica y social entre hombres y mujeres, el estado de bienestar, la libertad religiosa, la libertad de optar entre monarquía o república, la lucha contra las dependencias y esclavitudes (droga, juego, prostitución), como no apoyo a quienes son capaces de afirmar sin sonrojarse hoy una idea y mañana otra... Me rindo a la evidencia: no soy progresista.
