Ante la nueva cita electoral del domingo
Publicado el 07/11/2019 a las 08:19
En un ambiente de hartazgo ciudadano los españoles, por cuarta vez en cuatro años, tendremos que elegir quiénes deben dirigir nuestro destino con la seriedad que últimamente ha carecido la clase política. Es decir, que los votantes no se sientan defraudados. Las mayorías absolutas dado nuestro sistema electoral y oferta excesiva partidista sabemos que no se producirá, ni falta que hace. Ahora bien, no deseamos ni promesas u ofertas mentirosas populistas de imposible cumplimiento. Y muchos menos ataques verbales entre los aspirantes, que expongan sus programas sin egos personales mirando de frente al pueblo soberano. Porque últimamente no ha sido así. El debate televisado de portavoces de PSOE, PP, Cs, Unidas Podemos, PNV, VOX y ERC resultó entretenido, no faltó acusaciones partidistas y populismo. Adriana Lastra, del PSOE, no estuvo brillante y en cambio, a mi juicio, Inés Arrimadas fue la más eficaz entre las cuatro mujeres y los tres varones.
El debate estrella se produjo el pasado lunes día 4. El objetivo era ganar indecisos con estimulantes ofertas pero realmente lo que fue es que soportamos dos horas y media un debate bronco entre los cinco aspirantes, con la novedad de Santiago Abascal por Vox - todos varones-. El tema más debatido fue el catalán y también las alianzas post electorales. Preguntas sin respuestas a Sánchez sobre si pactará con quienes le auparon en la moción de censura, o sea independentistas catalanes, y todo lo que han publicado los medios de información. Naturalmente, más o menos “respetando nuestra Constitución” y aquí me entró una, entre otras desazones. Ignoro cuántos indecisos y en qué partido quedaron convencidos para depositar su voto... Algunos ofrecieron subir las pensiones, bajar impuestos, suprimir autonomías, despenalizar la eutanasia, recuperar la clase media que crea empleo, igualdad entre hombres y mujeres a todos los niveles, buenos programas de intenciones. Creo que olvidaron suprimir el número de aforados, o adelgazar el Estado, por ejemplo. ¿Son necesarios en Navarra 50 parlamentarios? Y otro tanto en todas las comunidades. Es aconsejable y cívico emitir el voto y que sea útil y más que quienes lo reciben actúen en consecuencia, mirando al ciudadano.
Esperaba que algunos de los candidatos hiciera mención del acuerdo por el que la secretaria general del PSN María Chivite preside la Comunidad Foral, con el apoyo de Geroa Bai, Unidas Podemos e IE, y que al no lograr mayoría y necesitar 23 votos, EH Bildu se abstuvo. Con lo que esta formación “apoya” la presidencia de Chivite, con el visto bueno de Pedro Sánchez- decir que no están de acuerdo todos los socialistas navarros-. Chivite presidirá -preside- y las decisiones serán de sus socios abertzales. El problema no acaba aquí: si sale elegido Pedro Sánchez, ¿quién asegura que no pacte como en Navarra a nivel nacional? Inquietud también de Pablo Casado, Albert Rivera y hasta Santiago Abascal, con una pregunta directa a Sánchez en el debate que este no contestó.
María Chivite, de padres católicos -ella no- ahora se siente “progresista” , una etiqueta que se colocan todos los izquierdosos. En mi familia fuimos 15 hermanos de padres católicos, me tocó ser el séptimo, y no cambiamos las ideas cada seis meses. Sería insultante que me considerasen retrógrado, tengo muy claro qué es lo que no queremos y por supuesto, como tantos españoles, luchamos trabajando por progresar, faltaría más. Sin ponernos falaces etiquetas para pisar moquetas.
PEDRO BUENO MARTÍNEZ