La rana y el escorpión
Publicado el 22/09/2019 a las 08:23
El gobierno de Chivite intenta justificarse ante el electorado diciendo que supera divisiones en la sociedad navarra. Es falso. Chivite negándose a hablar con Esparza, o Alzórriz advirtiendo en el Parlamento sobre la malvada derecha no superan divisiones, las crean. Las “superan” con el nacionalismo. Pero la especialidad de los nacionalistas es “superar divisiones” (pactar) con partidos en situación de necesidad como el PSN cobrando altos precios, ganando siempre. Y crear al poco nuevas divisiones exigiendo nuevos pagos. Es -se verá- una muestra de la “escorpioneidad” del nacionalismo. Por eso esta legislatura tiene cierta relación sui géneris con la fábula de la rana y el escorpión (éste pidió ayuda a la rana para cruzar el río. A la mitad picó a la rana, que preguntó al hundirse: “¿cómo has podido hacerlo?” Y el otro respondió: “es mi naturaleza”). Aquí la rana es Chivite-PSN y el escorpión el nacionalismo. Lo segundo se ve si recordamos la moción de censura a Rajoy. El PNV había firmado un acuerdo de gobierno con él, y al poco el PNV lo traicionó -le picó como el escorpión a la rana- y lo hundió. La “escorpioneidad” ya citada es la famosa deslealtad del PNV, su permanente tendencia a traicionar. Como en la fábula ésa es su naturaleza. Pero el PNV (aquí Geroa Bai) es más listo que el escorpión de la fábula, pues traiciona -pica- sólo si él no se hunde. Lleva cuarenta años haciéndolo, jugando con dos barajas: “ayudando” en Madrid a la gobernabilidad de España y a la vez recogiendo los frutos del “árbol” que movía ETA, tratando de romper España y chantajeando para obtener privilegios. En Euskadi gobernando con el PSE y avanzando en el soberanismo con Bildu. Y ahora aquí gobernando Navarra con el PSN e intentando acabar con Navarra disolviéndola en Euskadi. Y la rana PSN está feliz. Aquí no ha sido el escorpión quien ha pedido ayuda a la rana, sino a la inversa. Los jóvenes líderes del PSN, hambrientos de poder y escasos de principios, querían darse un baño de poder -gobernar- como fuera, pero eran débiles e incapaces por sí solos de llegar al “río” y pidieron ayuda al escorpión, se abrazaron a él y juntos ya “nadan”. El escorpión no picará a la rana PSN mientras cumpla las condiciones identitarias -las que realmente le importan- que le ha impuesto. Condiciones que, viniendo del escorpión, son como era de esperar traiciones.
El PSN primero ha tenido que traicionarse a sí mismo aceptando la política del cuatripartito que rechazó en la anterior legislatura. Y traiciona a Navarra uniéndose a quienes tienen como objetivo esencial que Navarra se traicione a sí misma dejando de ser lo que ha sido y es, y pase a ser lo que nunca ha sido. Chivite ya se ha negado a reponer la Ley de Símbolos que derogó el anterior cuatripartito y que ha propuesto Navarra+. Se ha negado cuando en la anterior legislatura se manifestó en la calle contra su eliminación. Si hubo entonces motivos para una manifestación de protesta, la negativa y la incoherencia (deshonestidad) actuales del PSN justifican una acción similar. También el PSN se manifestó en la calle contra la política lingüística del anterior cuatripartito. El hecho de haber dejado este asunto en manos de Geroa Bai y su falta de coherencia (de escrúpulos) apuntan a que hará lo mismo que en la Ley de Símbolos: consolidar la política abertzale e incluso hacerla avanzar. Lo dicho antes acerca de manifestarse en la calle vale también aquí.
El portavoz Remírez declaró hace no mucho: “habrá un nexo de colaboración con el Gobierno vasco en asuntos de mutuo interés”. El PSN daría otra alegría al escorpión si resucitase el viejo “órgano común” que ataba Navarra a Euskadi. Sería otro paso hacia la integración, hacia la dependencia total. Según Chivite, hacia la “superación de divisiones”.