De mujer “de” a mujer “de”
Publicado el 31/08/2019 a las 09:29
He leído con atención el artículo titulado Reflexiones de la mujer del Consejero de Salud los últimos 4 años, en el que la autora enumera los inconvenientes que le ha supuesto en su actividad profesional. Es cierto que cuando alguien da un paso pasa presentarse a un cargo público repercute en el entorno familiar, social y laboral. Desconozco los efectos que una Consejería de Salud provoca en la mujer o marido del o la titular, pero, a juzgar por su bagaje profesional, no creo que haya llegado al nivel de no poder expresar sentimientos o practicar la autocensura.
En fin, la autora sabrá. El artículo me ha hecho pensar en todos estos puestos de base, sean concejales, asociaciones vecinales, sindicatos, organizaciones profesionales, donde la asunción de un cargo es una forma segura de perder tiempo dinero y amistades. Pienso en aquellos pueblos pequeños donde el alcalde se ocupa de múltiples tareas y cualquier vecino le demanda la solución a cualquier necesidad a cualquier hora, y haciendo partícipe a cualquier miembro del círculo familiar para transmitir sus quejas.
Eso, con ser inconvenientes, no deja de ser pequeñas cuestiones inherentes al cargo. Por desgracia, también sabemos que, durante muchos años, concejales, sus familias y sus entornos han sido sometidos a apartheid social, a un aislamiento y a una auténtica persecución en su propio pueblo, en su empresa o en su organización.
Entenderá la autora que tener que ir constantemente acompañado por un escolta, o girar la llave del coche sin saber qué es lo que pueda ocurrir en los próximos segundos son inconvenientes de bastante más gravedad que el cambio de fecha de vacaciones, ¿no?. Igual que tener que atender a quien te odia, te insulta y te amenaza. Efectivamente tiene muchos inconvenientes entrar en un puesto de servicio público, pero para algunos más que para otros. El artículo mencionado ha tenido la capacidad de hacerme reflexionar acerca del servicio público al que, recuerdo, se llega de manera libre, voluntaria, en aras de contribuir a la mejora de la sociedad y con la capacidad de aguantar las servidumbres que conlleva.
Carmen Vázquez Ariz