CET Dianova Zandueta
Actualizado el 21/08/2019 a las 09:00
Debe ser que en la sociedad estamos muy acostumbrados a tratar con el tema de las drogas, pero no con cómo afectan estas, y más aún si hablamos de menores. Vivo a 1 km del centro educativo terapéutico CET Dianova Zandueta, y desde muy pequeña he visto a mi familia involucrada con ellos (y viceversa). El centro se encarga desde 2001 de la inserción sociocultural, educativa y familiar de menores a través de un programa terapéutico de inserción residencial intensiva basada en el uso de una dinámica de actividades lúdico-pedagógicas del cuidado del entorno animal y natural; que hacen al niño crecer en base a responsabilidades y valores, haciéndole disfrutar de su tiempo para mantener su pensamiento alejado de sustancias. Programa que conforme pasan los años, hemos visto que ha ido desapareciendo, y conforme a él hemos ido alejándonos los habitantes del Valle de Arce. Así como la poca visibilidad de estudios que, realmente, avalen que Zandueta, que tiene por objetivo "tratar la deshabituación y potenciar las fortalezas para afrontar su vida posterior adulta con más posibilidades de éxito", lo ha logrado en la medida de lo posible, a través de un informe estadístico que demuestre su eficacia en esa reinserción. El interés de este tipo de asociaciones es la de ayudar a menores, no la de lucrarse en base a menores. Y muchas veces, tanto a los vecinos como a la propia organización, se nos olvida que son niños, no con una "cultura de ocio distorsionada", sino niños, que llegan a tener los 12 años de edad, con vivencias de desigualdad o experiencias traumáticas en base a un contexto familiar / social inestable, que les llevan al consumo de sustancias drogodependientes dando como resultado de un desajuste del comportamiento e incluso llegando a afectar a las divergencias de la salud mental, y que, por lo tanto, no pueden ni tan siquiera ser conscientes de qué quieren, qué necesitan y qué están haciendo. Y ya que parece que ellos no pueden tener control sobre sus impulsos, pongamos un poco de nuestra parte. El mes pasado leí que la metodología desde 2013 de Dianova (organización encargada del centro de Zandueta) está basada en la identificación de necesidades y problemas de los centros, la instauración de protocolos y el desarrollo de indicadores de medición de la calidad del servicio con los menores, a través de criterios de transparencia, visibilidad y de actualización. Pues precisamente, tiempo en el que me pregunto dónde está esa visibilidad de esos indicativos estadísticos, de esa metodología de cooperación, trabajo y naturaleza, y de esa modificación de las actividades en base a las necesidades o problemas detectados. Se nos olvida que es un centro de menores, no una cárcel de niños en un entorno apartado, donde entran robando para consumir, y salen robando para fugarse y finalmente consumir aún más.