Mercadeo político
Publicado el 31/07/2019 a las 08:29
El pasado 3 de julio este Diario publicó mi escrito 'El PSN, María Chivite y Arnaldo Otegi' relacionado, entre otros, la afirmación del presidente en funciones Pedro Sánchez y el rotundo de José Luís Ábalos: “En Navarra no puede haber acuerdos con Bildu, ni por acción ni omisión”. La secretaria general del PSN María Chivite, pasó del PSOE y se propone a presidir un ejecutivo navarro con el cuatripartito. Con el mal recuerdo que supone para muchísimos navarros y que implica que sin Bildu no tiene mayoría - 26 escaños de 50-. Un multipartito, ¿sería buena solución? Para Chivite, contando con Bildu, sí. Recordemos que Navarra Suma obtuvo 20 escaños, el PSN 11, Geroa Bai 9, EH Bildu 7, Unidas Podemos 2 y I-E 1- ya que Vox con 17.660 votos no consiguió escaño-.
Todo lo aquí relatado es ciencia ficción después de pasar horas oyendo en la primera sesión de investidura a todos los partidos en el atril de oradores, iniciado por el candidato y presidente en funciones Pedro Sánchez, que nos soltó un discurso plano en proyectos para los ciudadanos españoles y muy descaradamente abierto para conseguir votos y superar una mayoría simple. Todos servían, incluso los dos de Bildu. ¿No respetan la Constitución? ¿Presos políticos fuera? Qué importa, los votos valen lo mismo. Presos políticos no hay en España, sí políticos presos, que no es lo mismo. Ofertas populistas tales como subir salarios, bajar los impuestos, respetar a pensionistas, la creación de empleo privado, nuestros jóvenes talentos que no se ganen la vida en otros países, recuperar la necesaria clase media en periodo de extinción (como los dinosaurios) que son quienes crean empleo... Las propuestas a la sociedad no pueden quedar en ruido dialéctico, es necesario pormenorizar. ¿Cómo, señor Sánchez? No basta negociar entre bambalinas. ¿No decía con luz y taquígrafos? Le afearon su política “contra Navarra” partidos de centro derecha. ¿Conocía María Chivite sus aviesas intenciones? Y si está él ahí es por una mayoría simple de 123 insuficientes escaños. En Navarra ya queda reflejado el resultado: 20 Navarra Suma y 11 PSN. ¿No sería más legítimo liderar un proyecto navarro con su presidente, Javier Esparza, que con María Chivite? Por cierto, que Navarra Suma llegó a un acuerdo con Sánchez para darle sus dos votos a cambio de defender el cambio que los navarros por mayoría simple habían decidido. Pudieron más los seis de PNV y los dos del Bildu de Otegi, ¡bravo Sánchez! El sistema electoral en España necesita ser reformado. No existe un cultura de coaliciones, como en Alemania por ejemplo. Hay excesivos políticos que desean el poder y después no saben qué hacer con él: los sillones y los salarios son los objetivos. No he oído ni una palabra de suprimir los miles de aforados en España cuando en el mundo no existen - o como máximo tres, habitualmente jefes de Estado-. Sobró la tediosa lectura de Adriana Lastra, que reprochó a PP y Ciudadanos ser hombres de Estado y constitucionalistas de boquilla y que hayan “vendido el alma” al pactar con Vox. ¿Miró cuántos se encontraban de extrema izquierda en el acto?
Finalmente, en la segunda sesión de investidura, el resultado fue 155 contra Sánchez, 124 los del PSOE a favor y 67 abstenciones. Cabe pensar que en septiembre se convocarán nuevas elecciones dejando al descubierto a quienes no las deseaban. En Navarra a ver qué sorpresas nos depara María Chivite que, por cierto, su progreso pasa por no llevar el Canal de la Ribera y ningunear al tren de altas prestaciones, entre otros progresos. ¿O es mejor que Navarra forme parte de Euskalherria?