Las mejores mujeres nos mejoran (1)
Publicado el 24/07/2019 a las 12:18
LAS MEJORES MUJERES NOS MEJORAN Dilecta Pilar: No sé si en alguna epístola que te he dirigido a ti (o en otra a otro destinatario) he hecho referencia al “yo sigo”, sí, frase proverbial y que hizo famoso (no tengo claro si fue la frase la que hizo famoso al personaje o viceversa) a Joe Rígoli, Felipito Takatún. Pero tengo constancia de haber escrito sobre ello, a propósito. Las acciones se remontan o retrotraen a otros años, pero ya sabes cómo funciona la Justicia, lenta, lentísima. Después de que me haya auscultado el pecho mi doctora de primera instancia, Paz Guerra (la paradoja no es una coña ni una invención mía, de veras; por cierto, me cae estupendamente), tras comprobar la susodicha cómo sonaba mi corazón, he acudido a hacer copias a la librería/papelería “El Cole” y allí he leído tu artículo, “Mujeres”, en el Heraldo; en él has vuelto a mostrarte reivindicativa. Has hecho lo correcto y oportuno (el día o la jornada del 8-M lo demandaba). En el listado que has coronado había (lo reconozco) mujeres cuyos nombres y apellidos era la primera vez que los leía. No sé si te pasa a ti tres cuartos de lo mismo, pero a mí, conforme más sé, más refractaria se me hace la sensación de cuánto es lo que ignoro, de qué poco es lo que sé. Algunas cosas tengo claras, verbigracia, que las mejores mujeres nos mejoran a todos, hembras y varones. Me han gustado mucho los versos (editados e inéditos) que has vertido en tu columna hodierna. Los heptasílabos y endecasílabos últimos, que la culminan, me parecen estupendos. Me ha agradado sobremanera, asimismo, el guiño o el pequeño homenaje que le has hecho a nuestra inolvidable profesora y madrina, María Antonia Martín Zorraquino, al descollar la gracia de pila y el primer apellido de su madre, colijo, supongo. (Continúa.)