Cuarta planta

Mercedes Rodríguez C.|

Publicado el 03/07/2019 a las 08:52

Era jueves. Un jueves soleado de mayo que anticipa el verano en Pamplona. Para la mayoría de las personas se trataba de un día perfecto para disfrutar. Sin embargo, para mí, se trataba de un día más inundado de tristeza y desesperanza. Ese jueves, ingresé en la cuarta planta de la Clínica Universidad de Navarra, la planta destinada a los pacientes afectos de enfermedades mentales. Llegué asustada y con el peso del estigma que suponía tener que ingresar ahí. Siempre parece que esto les pasa a “los demás”, a unos pobres “locos” que han tenido mala suerte en la vida. Nada más lejos de la realidad.

Lo que allí encontré desmontó todos mis prejuicios. Encontré un equipo de médicos, enfermeras, terapeutas y auxiliares que te aportan no sólo los mejores tratamientos y cuidados, sino ese “algo más” que se echa tanto en falta en nuestros días: una sonrisa, una mano tendida, un abrazo, una charla, un paseo. Ese algo más que es capaz de ayudar a curar las heridas del alma, esas que negamos que existen y que sin embargo nos caen como un mazazo cuando menos lo esperamos. Ese algo más no tiene precio y, sin embargo, todos ellos lo entregan de forma gratuita.

Encontré personas con las que compartí buenos y malos ratos, charlas, juegos, tertulias…Personas allí confinadas por diversos problemas, personas que no difieren de las que ese día disfrutaban de la primavera en las calles de Pamplona, personas que no han elegido tener una enfermedad mental y a las que se les mira mal porque su enfermedad no aparece como una mancha en un escáner.


En España al menos un 25% de la población ha padecido, padece o padecerá algún tipo de trastorno mental, 1 de cada cuatro personas. Según la Comisión Europea, en 2020 la depresión será la primera causa de enfermedad en el mundo y el número de suicidios asociados a la enfermedad mental es superior al de muertes anuales por accidentes de tráfico u homicidios. Los problemas de salud mental todavía viven y se viven en silencio, a menudo provocado por el miedo, la vergüenza o la incomprensión. Ese silencio impide que muchos afectados busquen ayuda médica y se recuperen. Yo he optado por no contribuir a ese silencio. Gracias a todos por haberme ayudado a que el paso por la cuarta planta haya supuesto una de las vivencias más positivas de mi vida.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora