Del manual

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 08/06/2019 a las 09:48

Es de suponer que quienes van para líderes políticos recibirán cursos de formación en economía, en técnicas para debatir, en oratoria o en posado ante las cámaras. En el caso de María Chivite da la impresión de que necesita repasar algunas partes del “Manual del buen gobierno”. Por ejemplo, la que trata de la creencia de los clásicos en que los dioses ciegan a quienes quieren perder. El Manual aconseja al candidato a buen gobernante (en política o en otros ámbitos) que en cuanto tenga algún síntoma de ceguera detenga su acción y reflexione. Y recuerda que también ciega la ambición cuando es muy grande. La ambición de Chivite está siendo muy grande y los síntomas de ceguera son en su caso indudables. No ve lo que todo el que está libre de esa pasión cegadora ve: que los navarros hemos rechazado en las pasadas elecciones un tipo de gobierno que ha presumido de progresista y ha estado sostenido por una coalición de partidos de izquierda y nacionalistas. En su ceguera y por su ambición, se ha empeñado en imponernos una segunda versión de ese gobierno casi con la única variante de que sea ella la Presidenta. Y como hicieron sus predecesores hace cuatro años, Chivite nos repite ahora su engañoso cuento del progreso, tan parecido al cuento de la lechera.

Hemos visto durante cuatro años que Navarra ha progresado en impuestos (han sido mayores), en imposición del euskera, en marginación a los castellanohablantes en las oposiciones, en adoctrinamiento a los niños (Skolae), en subvenciones a los medios nacionalistas, en intromisión de los jerifaltes del PNV en la política navarra, marcándole a Barkos el rumbo a seguir y negociando en Madrid asuntos concernientes a Navarra como si fuéramos una colonia de Euskadi. El rechazo del electorado hacia ese tipo de “progreso” y de gobierno es extensivo a su segunda versión con Chivite como Presidenta.

Y a la inversa, no ha habido progreso por ejemplo en educación, ni en sanidad, ni en mejora de las carreteras, ni en infraestructuras, ni en eficacia en el gasto, ni en libertad educativa, ni en el PAI, ni en apoyo a la familia natural, ni en la necesaria mejora de los índices de natalidad. Y no se puede esperar que un gobierno similar al anterior consiga lo que aquél no consiguió ni siquiera pretendió.

También tendría que repasar Chivite otro capítulo del Manual relacionado con lo anterior, el que trata de Macbeth. El Manual advierte a los futuros líderes de que muchas tragedias empiezan con una ambición desmedida. Macbeth la tenía, quería ser Rey. Chivite la tiene, quiere ser Presidenta. No sabemos si habrá ido a Zugarramurdi buscando que, como a Macbeth, se le aparezcan las tres brujas y le hagan un vaticinio favorable. El Manual recuerda que Macbeth llegó a Rey tras cometer un crimen, que su reinado duró poco y que acabó en tragedia cuando “el bosque de Birnam” se puso en marcha hacia su castillo para derrocarlo. En este momento de España, con los independentistas catalanes empeñados en un golpe de Estado, pactar como pretende Chivite con independentistas vascos y permitirles avanzar en su política anexionista de Navarra es cometer otro crimen. A Chivite se le ve dispuesta a llevarlo a cabo para ser Presidenta. Que no se extrañe el PSN cuando vea subir, como muy tarde dentro de cuatro años, un masivo “bosque de Birnam” formado en ese caso por votantes armados de su papeleta electoral para echar del poder a la Macbeth de Cintruénigo y a sus huestes.

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