Escarmienta en cabeza ajena o propia (2)

Ángel Sáez García|

Publicado el 07/06/2019 a las 12:37

(Sigue.) Confío, deseo y espero que vosotros, sus padres, no os vais a acongojar o acoquinar, como, al parecer, eso ha hecho su amigovio excelente, que ha venido, cuando las cosas se han puesto complicadas, difíciles, a prevenirse contra un daño, y ha devenido, movido por un miedo cerval, en menguante (o poquitín) y aun insignificante. Debéis hacer lo que, con buen criterio, comenzó conjeturando el que ha resultado ser un cagón. No debéis darle más importancia de la que tiene, que es mucha, sí, pues es un yerro mayúsculo, pero de él hay que extraer sus consecuencias positivas, que, asimismo, las tiene, para tu hija, para tu otra hija y para el resto; para ti, atento/a y desocupado/a lector/a, seas él o ella, también. Tu hija mayor debe hacer el enorme esfuerzo de no negar la realidad (lo que acaeció ocurrió, y no hay vuelta de hoja), no, sino de asumirla y comprenderla, tras depurarla o tamizarla. Quien haya visto o vea el vídeo puede colegir, ciertamente, que tu hija tuvo una actitud cachonda, caliente, la que en esta sociedad machista en la que vivimos se le adjudica a una mujer guarra. Si a todos (ellas y ellos, vosotras y vosotros, nosotras y nosotros) nos hubieran grabado en vídeo a solas con nuestras respectivas parejas, también nosotros hubiéramos quedado a los ojos escrutadores de los demás como ella, seguramente, como unos guarros. Y es que el buen amor apasionado suele cursar de manera sucia, guarra. Dejando a un lado el aspecto o la vertiente legal del asunto en cuestión (estos delitos pueden ser tan dañinos o perniciosos para quienes los sufren que acaso merezcan más castigo o sanción en una nueva actualización del código penal), el uso de las nuevas tecnologías como el canal o conducto más raudo para acosar, amenazar, coaccionar, controlar, hostigar, humillar, perseguir, ultrajar y/o vilipendiar a la/al ex, con el propósito indecente y torticero de cortarle las alas de la libertad (de hacer o de no hacer) e impedir que ponga fin, por ejemplo, a una relación nociva, tóxica, ha de tenerse en consideración y muy en cuenta, sobre todo, entre los menores de edad y las víctimas de violencia de género. (Continúa)

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