La España de las 17 selectividades

Pablo Ramírez Ruiz de Erenchun|

Publicado el 06/06/2019 a las 08:18

Curioseando por Internet encontré un artículo acerca de las notas medias de Bachiller en las diferentes comunidades autónomas de España. El artículo estaba publicado en mayo del 2018 a tan solo un mes para la selectividad del año pasado. Este escrito hablaba de la desigualdad en la manera de evaluar a los alumnos a la hora de entrar a la universidad, mediante la prueba EvAU o antigua selectividad. Los alumnos que iban a hacer la EvAU, dos años antes de ella, cuando tenían 15 años al acabar la ESO, realizaron unas pruebas internacionales conocidas como las pruebas PISA. Las pruebas PISA miden el nivel autonómico y nacional en comparación con el nivel europeo en las competencias de comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Edición tras edición de estas pruebas, Navarra, Castilla y León y Galicia son las autonomías que lideran el ranking nacional. Al contrario, al final encontraríamos a comunidades como Andalucía, Canarias o Extremadura. Tras la EvAU, y para el asombro de todos, eran Andalucía, Canarias y Extremadura quienes lideraban las notas de selectividad. Por el contrario Navarra, Galicia y Castilla y León eran las comunidades que obtenían los peores resultados. No hace falta ser una mente brillante para observar que nos encontramos frente a una seria injusticia social, la cual afecta a los jóvenes probablemente mejor preparados. Los resultados que debemos tener como referencia son los de la prueba PISA, ya que todos los alumnos realizan el mismo examen. Sin embargo la EvAU es gestionada por cada comunidad autónoma y, por lo tanto, no todas las autonomías exigen el mismo nivel a sus alumnos. Ante esto me pregunto si es justo que se nos vaya a seleccionar por una prueba a todos los alumnos la cual no es igual para todos. Para responder a esa pregunta primero debemos conocer qué es la justicia. Soy un privilegiado al poder hablar sobre qué es la justicia con mi abuelo, Ángel Ruiz de Erenchun, abogado y decano del colegio de abogados de Pamplona durante 15 años. Para mí, hablar con él es siempre un gusto, pero hablar con él de algo a lo que ha dedicado toda su vida laboral ha sido un auténtico placer, que probablemente recordaré siempre. He aprendido que la justicia consiste en dar a cada uno lo que se merece, tanto para mal como para bien. Y que existen dos tipos de justicia: la justicia retributiva y la justicia distributiva. La justicia retributiva sería la administrada por el poder judicial, que es independiente del gobierno, y este tipo de justicia es la que condena los actos de un ser con penas proporcionales y concede a las víctimas las indemnizaciones correspondientes. Sin embargo, la justicia distributiva pretende la igualdad de oportunidades entre todos los ciudadanos. Esta justicia, en cambio, es administrada de manera mejor o peor por los gobernantes, elegidos por el pueblo. El caso de la prueba EvAU es un claro caso de injusticia distributiva, ya que los alumnos dependiendo de la comunidad autónoma en la que realicen la prueba tienen menos o más ventaja respecto a otros alumnos de comunidades diferentes. El problema de la EvAU actual es que, haciendo la prueba en Canarias, comunidad con nivel más bajo, puedes optar a una plaza en una universidad en Navarra. Los alumnos de Navarra lo han tenido mucho más difícil para llegar a calificaciones altas debido a la complejidad del contenido exigido en la prueba de nuestra comunidad.


Este problema afecta sobre todo en las plazas de las universidades públicas ya que la nota de corte se rige única y exclusivamente por la calificación de la prueba EvAU y Bachiller. Es eso lo que hace que alumnos como los de Andalucía o Extremadura obtengan más fácilmente las plazas en carreras muy solicitadas como Medicina o algunas ingenierías. En las universidades privadas este problema es menor ya que es cada universidad privada la que gestiona la admisión de los alumnos, pero guiándose mucho por las notas de la EvAU. Mucha gente podría pensar que la solución a este problema puede estar en una educación centralizada y regulada desde Madrid. Pero para mí esa no es una buena solución. En una olimpiada cada deportista entrena distinto pero compiten en la misma prueba. Por eso cada comunidad tiene que ser libre para elegir la materia que reciben los alumnos (siempre dentro de unos mínimos establecidos entre nuestros representantes en Madrid). Pero en cambio la prueba EvAU sí tiene que ser igual en toda España para que todos los alumnos puedan tener las mismas oportunidades a la hora de optar a la plaza en cualquier universidad española. Considero que, de momento, la prueba EvAU sigue siendo un claro ejemplo de injusticia distributiva, donde no todos los alumnos son calificados equitativamente y me gustaría que esta situación cambiara de la mano de nuestros gobernantes para forjar un país más justo y dar realmente a cada alumno lo que se merece.


Pablo Ramírez Ruiz de Erenchun

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