Política como franquicia
Actualizado el 12/05/2019 a las 13:37
Las ansias desmedidas de conseguir el poder y mantenerlo hace que se salten las más elementales normas de convivencia democrática. Se comienza por cambiar la Constitución del país y dentro de esos cambios, que son muchos, los más resaltantes son los de lograr que ese poder recién adquirido no cambie de manos jamás. Para ello utilizan variados subterfugios, se apoyan en la mayoría obtenida electoralmente para aplastar políticamente a sus adversarios, las decisiones en el Congreso son justificadas alegando que el pueblo expresó su voluntad... Y cuando son enfrentados responden olímpicamente que representan el sentir de las mayorías, así comienza una lucha desigual que viene acompañada de cambios, que lamentablemente van desmejorando la situación país, mientras los políticos favorecidos logran grandes beneficios. Sus comienzos fueron en 1990, cuando Lula y Fidel crean el Foro de Sao Paulo, con los objetivos de reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe. Al momento de su fundación solo en Cuba el poder ejecutivo era ejercido por el Partido Comunista, luego se sucedieron distintos triunfos electorales. (...) La historia ha dictaminado los distintos escenarios desastrosos en donde el totalitarismo retrógrado hace vida. España tiene conocidas organizaciones políticas representadas en el Foro. Ahora, en buenos momentos electorales, esperemos que la razón los asista.