Ante una falta de profesionalidad flagrante
Publicado el 10/05/2019 a las 08:27
El día 1 de mayo a las 18 horas ingresé en el CHN, en la habitación 205 de Oncología radioterápica para se intervenido de cáncer de próstata al día siguiente. El día 2, poco después de las 7 de la mañana, alguien dejó una serie de objetos de aseo personal en la base de la cama. Me duché, como estaba programado y, al rato, una señora de la limpieza -por cierto, amabilísima- me preguntó si me habían rasurado y le dije que no, y ella dijo “no es lo mío pero le voy a rasurar”. Me conectaron los goteros, me dieron unas pastillas y me informaron que en ese momento me llevarían al quirófano, que estaba en el edificio de al lado, en el pabellón J. Vino un señor y para ir al quirófano me dio una visita turística por unas galerías de mantenimiento llenas de tubos, suciedad, humedad y frío.
Los médicos que me estaban esperando me debieron ver tan descompuesto que tuvieron que retrasar un buen rato la intervención hasta que me vieron recuperado. De lo que pasó desde entonces hasta las 10 de la noche no puedo dar razón. Tanto a mi como a mi familia nos dijeron que a eso de las 11 de la noche me devolverían a la habitación. Dieron las 11, las 11: 30, casi las doce, y nadie se atrevía a decir lo que había pasado: el señor que debía hacer el traslado había estado ilocalizable por tener el teléfono sin batería. Cuando llegué a la habitación y me preguntaron el motivo del retraso y se lo dije, el señor que me había subido dijo “pues era yo”. Le dije “esto sucede en una empresa privada y mañana estás en la calle”. Total, que me puso la mascarilla de oxígeno y se fue.
A las 2 de la madrugada, la enfermera que fue a revisar los goteros se fijó que no me había abierto la llave del oxígeno. Quise presentar una reclamación en el acto pero mi familia me dijo “vámonos de aquí en cuanto te den el alta y déjate de reclamaciones”. La verdad es que tampoco tenía muchas fuerzas después de una intervención después de casi trece horas.
No tengo ninguna queja del personal sanitario pero el personal auxiliar dedicado a los traslados tuvo una falta de profesionalidad rayando en el delito.
Martín J. Roncal