Necesidad de reformas en San Juan de la Cadena
Publicado el 16/04/2019 a las 13:46
Llevaba un tiempo ya queriendo plasmar en unas líneas la indignación que recorre mi cabeza cada día cuando llevo o recojo a mis hijos del edificio de Primaria del C.P San Juan de la Cadena y veo el lastimoso estado de sus instalaciones, pero ha sido a raíz de leer el “Informe de fiscalización de la enseñanza no universitaria en centros privados” elaborado por la Cámara de Comptos de Navarra en el 2018 en el que se compara nuestro centro como ejemplo de centro público y el colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús como centro concertado, ambos de Pamplona, cuando me he decidido a hacerlo. Destaca leer que un centro público como el nuestro acarrea un 37% más de gasto total, con hasta un 44% más de gasto de funcionamiento o un 20% más de gasto de personal, respecto del concertado. Me cuesta entender la diferencia en gastos de funcionamiento pero me atrevo a aventurar que la escasa eficiencia de infraestructuras obsoletas tiene mucho que ver y puestos a comparar he indagado por las web de diferentes colegios concertados e ikastolas de Pamplona citados en este informe para ver cómo este y otros centros concertados se lo montan… He podido ver sus aulas de informática, sus pabellones polideportivos cubiertos con duchas, gradas y demás, sus pistas deportivas al aire libre y zonas ajardinadas, sus amplios comedores con cocina propia, sus aulas de trabajo para grupos reducidos y demás instalaciones con mobiliario, estructuras y pavimentos de última generación. Según el mismo informe estos centros concertados “solo” han costado 649,77 millones de euros a las arcas navarras entre el 2012-2016 (6. 544. 191 euros el citado colegio concertado Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús).
Por eso invitamos a los responsables de Educación del gobierno actual y a todos los candidatos regionales de los diferentes partidos a que nos expliquen sus proyectos en educación para la siguiente legislatura. Se me ocurre que podrían poner sus carteles con sus fotos y lemas de los candidatos sobre la fachada de nuestro edificio, aunque ahora que pienso quizás no podamos clavar las chinchetas sobre los bloques de hormigón de obra sin lucir ni pintar que conforman las paredes exteriores de nuestro colegio… O quizás “si hace bueno” pudieran dar su mitin en la pista cubierta sin paredes que tenemos a modo de polideportivo barato y que no puede resguardar del frío, viento o lluvia a los niños durante buena parte del curso escolar. Si por el contrario llueve y la pista se moja o hace frío tendríamos que celebrarlo en nuestro flamante gimnasio de no más de 80m2 donde 25 niños de Primaria deben esforzarse más para no estorbarse que para ejercitar sus cuerpos físicamente. Aunque pensándolo mejor, el discurso bien también podría celebrarse en el aula reacondicionada que simultáneamente sirve de comedor y salón de actos, la cual, como es de dimensiones muy reducidas y tal y como nos pasa cada día con los niños que se quedan a comer, exigiría hacer varios turnos, en este caso para que todos los oyentes pudiesen escuchar las propuestas educativas y el futuro reparto de gastos en educación… Resulta contradictorio desviar fondos a centros concertados que les permitan mantener sus, en comparación con las nuestras, “lujosas” instalaciones mientras la educación pública en la que muchos creemos y algunos practicamos porque creemos que es la base para formar personas adultas con conciencia de igualdad de acceso y de oportunidades, de multiculturalidad, de diversidad y libertad religiosa y política, aquella en que los criterios de admisión no se mira el apellido ni la cartera, existan colegios obsoletos como el nuestro cuyas instalaciones y “cimientos fundamentales” citados en este párrafo se caen a pedazos y requieren de gestores comprometidos y valientes. Unos gestores que prioricen el reparto de fondos públicos en la rehabilitación y adecuación a las actuales necesidades sociales y educativas de muchos niños educados en el C.P San Juan de la Cadena y que son igual de pamploneses que el resto de los niños que van a otros centros privados y concertados de Pamplona.
Mikel Navarro García