Derribando el patrimonio
Publicado el 15/04/2019 a las 21:46
El domingo tuve la suerte de asistir a una visita guiada al antiguo Convento de las Salesas en el casco antiguo de Pamplona. Se trata de un convento de clausura que, si bien no es una joya artística según los libros de historia, tiene la magia de haber resistido inexpugnable en el corazón de la ciudad. Es uno de esos lugares en los que el tiempo va a su rollo y de los que uno sale descolocado y bendecido. Por lo tanto son un tesoro que toda gestión pública debería mimar, ya que una vez tocados, se les escapa el espíritu. El motivo de que se oferten las visitas es que así se divulga el proyecto para transformar el convento en la sede de la Mancomunidad de Pamplona. Y dicho proyecto, ganador de un concurso, contempla la destrucción de una de sus salas con más personalidad para convertirla en un vestíbulo ultramoderno y aséptico, donde no crezcan los microbios. Esta futura “exsala” contiene unas columnas de madera exquisitas, un artesonado apañadísimo y una tribuna desde donde nos cantaron una pieza religiosa como era tradición cuando aún la habitaban monjas. Por si fuera poco, los entendidos atribuyen la posible autoría del lugar a un tal Víctor Eusa, un señor cuya arquitectura tiene hechuras como para que le hagan la ola en los manuales de arquitectura internacionales.Me acabo de enterar con inmensa pena de que arde Notre Dame. En Pamplona no corremos tal peligro, para eso tenemos a nuestros ignífugos gestores metiendo la excavadora con no sé qué criterio pirómano a un patrimonio que no les pertenece y que nos arrebatan a todos.