Segundas oportunidades
Publicado el 17/02/2019 a las 10:36
El amor resulta que es un experto en hacerte olvidar lo malo. Aunque parezca una estrategia de supervivencia maravillosa y funcional, también solapa una suicida vulnerabilidad. El tiempo es como una fina capa de sedimento que sirve para anestesiar el dolor pero dura lo que dura. A veces el tiempo nos traiciona del mismo modo que un día nos traicionó el amor. Cada vez que escucho hablar de volver con un ex... volver a casa por Navidad... o volver a intentarlo... entiendo el poder del tiempo y del amor en las personas. Volver con quien estuviste hace quince años es tanto como alimentar esas relaciones circulares que tanto daño te hicieron en el pasado y que hoy pareces olvidar. El tiempo es como el Alzheimer. Ninguno olvida los recuerdos sino el acceso a ellos. Seguramente, cuando piensas en volver con alguien o volver a casa, el tiempo está jugando en tu memoria cual pieza de Lego. Pareces olvidar aquello que te llevó a dejarlo, a irte, o simplemente alejarte. Y lo haces porque lo bueno pesa más ahora. Ahora... quince años después o los que sean. Pero eso es lo que hace el tiempo. La realidad es otra. Probablemente, cuando vuelvas, tu percepción cambie casi tanto como el panorama político. Y cuando lo hagas, descubrirás que el poder del tiempo es directamente proporcional a la traición de tu memoria cuando echabas la mirada atrás. El derecho al olvido existe pero la memoria no entiende de derechos. Un solo estímulo bastará para devolverte a la realidad con la rapidez del correcaminos huyendo de la pantera rosa... y sentirás como una copia exacta de la Mona Lisa, todo aquello que te hizo marcharte. Las segundas oportunidades existen como existen las relaciones circulares. El drama en el amor existe pero cuanto más amor menos drama. Por eso, antes de volver a meterte en la boca del lobo... pregúntate si mereció la pena entonces... si te merece la pena hoy.