La imposición de Skolae a mis hijos

Ignacio Del Villar|

Publicado el 10/02/2019 a las 08:39

Soy uno de los muchos padres que han tenido la suerte de que su hijo vaya a uno de los colegios públicos “seleccionados” por el Departamento de Educación para la implantación del programa Skolae. Cuando me enteré de esto, por cierto a través de los periódicos y no de Educación o del propio colegio, redacté una carta de objeción de conciencia, pues en el artículo 27.3 de la Constitución se recoge “el derecho de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo a sus propias convicciones”. Sin embargo, al poco tiempo me enteré de que estaban denegando las objeciones de conciencia, así que pedí explicaciones a la dirección del colegio de mi hijo. Pude constatar que la dirección no podía ponerme por escrito la respuesta de Educación y en lo sucesivo también he detectado que el colegio actúa con miedo. Y no es de extrañar. “Seleccionarte” supone que implantas el programa sí o sí, aunque no te apetezca. También implica que los profesores, les guste o no, tienen que formarse en el programa Skolae, cuya base filosófica es la ideología de género. Mucha gente anda confundida con que unas fichas están mejor que otras, y que adaptándolas o dialogando se soluciona todo. Pero, se escoja un material u otro, la principal idea que subyace en Skolae es una nueva versión del clásico del siglo XX “el burgués oprime a la clase proletaria y la solución es la dictadura del proletariado”, adaptada a nuestros tiempos. Basta cambiar a los actores y enfrentar a hombres con mujeres. Hemos pasado así de la lucha de clases a la lucha de sexos. A quien le guste esto le respeto. Lo que no resulta de recibo es que nos lo impongan a los que no nos parece bien. Por individual, algunas fichas enseñan valores universales, pero si uno se lee el programa y conecta todas las fichas se obtiene la misma conclusión a la que llegó un amigo mío: “Me he leído el programa y ¡no dice nada bueno de los hombres!”. Y esta idea de mujeres víctimas y hombres privilegiados se puede extender a lo que los ideólogos entienden por heteropatriarcado. Una serie de familias solicitamos ayuda a Herrikoa, asociación a la que pertenecen diversas apymas de colegios de Navarra (entre ellas y desde tiempos inmemoriales la del colegio de mi hijo), pero no nos respondieron. De lo que sí nos enteramos por la prensa es del apoyo de Herrikoa a Skolae y de cómo Uxue Barkos agradeció este gesto por parte de Herrikoa. En defensa del colegio de mi hijo debo decir que la persona que coordina el programa se ha mostrado dispuesta a dialogar, pero sin “traspasar líneas rojas”, lo cual me hace dudar seriamente de hasta qué punto esto no es una estrategia por parte de quienes manejan los hilos.


Por último, la gota que colmó el vaso de mi paciencia fue que la propia coordinadora empezó a impartir las fichas sin informar a los padres de los horarios, ante lo que una vez más me dirigí al colegio para que escribiera a Educación. Tuve ciertas dificultades en conseguir una contestación y se pueden imaginar el trago que supone ser el pesado que se queja continuamente, mientras los auténticos responsables permanecen en el anonimato. Al final me respondieron: “No es conveniente informar sobre los horarios porque se va a utilizar por las personas que libremente están en contra del programa Skolae para no llevar a sus hijos al centro educativo, cosa que no podemos permitir de ninguna manera”.

Así que no tengo derecho ni a la objeción ni a la información. Esta es la situación en la que se encuentra un padre que desea lo mejor para sus hijos.


Ignacio Del Villar

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