¿Ese es todo el problema?
Publicado el 10/02/2019 a las 08:40
Con todo respeto, es curioso el proceso que sigue Carmen Olorón para concluir que la Iglesia no está viva en su carta del pasado fin de semana. Como en la misa a la que fue el domingo pasado no se nombró ni al pequeño Julen buscado en el pozo en el que se había caído, ni a los 117 inmigrantes naufragados, y sí se nombró al Papa y a la JMJ de Panamá, entonces la Iglesia vive en un mundo irreal y lejano de la sociedad. En mi opinión, su análisis tiene al menos tres aspectos equivocados. El primero de ellos, sólo existe lo que conozco, si algo no lo conozco, no existe. De modo que si en la misa de mi parroquia no se ha nombrado al pequeño Julen y a los inmigrantes, entonces no existe ninguna misa de ninguna parroquia de España que los hayan nombrado. Pues en la mía los han nombrado bastantes veces.... Si conozco algunas iglesias vacías de jóvenes, entonces no existen iglesias con jóvenes, etc.
En segundo lugar, generaliza, que algo queda. Es parecido al anterior. El párroco X no ha nombrado en la misa Y de la parroquia Z al pequeño trágicamente accidentado ni a los inmigrantes. Cambia el sujeto de la frase y suprime complementos circunstanciales de espacio y tiempo. Te queda: la Iglesia no nombra a los trágicamente accidentados ni a los inmigrantes en sus misas. Parece ser que en ningún lugar del mundo... Y, por último, desarrollar un supuesto don de profecía. Vaticina que terminará la Iglesia tal como la conocemos ahora. Evidentemente, cambiarán las personas que la componen y los aspectos accidentales de cada época. Pero me parece que los cementerios están llenos de personas que han vaticinado el fin de la Iglesia... Y ahí sigue.
Valeriano J. Lángara