El régimen
Publicado el 12/12/2018 a las 08:20
A raíz de la pérdida de la mayoría absoluta por parte de la izquierda en Andalucía, se ha hablado de fin de un régimen. “Régimen”, palabra con un significado malo (tipo de poder deficientemente democrático) y otro peor (nulamente democrático). Los abertzales disfrutan aquí llamando “régimen” al gobierno de UPN. Sin embargo el régimen que ha habido y hay en Navarra es el representado ahora por Bildu. Régimen en el sentido peor, porque es un poder que se implantó (como el régimen cubano, el iraní, el venezolano …) mediante la violencia, el crimen, el terror.
Impuesto en la sociedad de modo ilegítimo y brutal, se valió de las vías democráticas para acceder al poder institucional. Hoy el generador principal de esas conductas mafiosas no actúa, pero sus efectos y las actitudes violentas generadas por él durante décadas siguen ahí. Bildu en las instituciones sigue siendo por eso un auténtico régimen. Recuerda algo a Fuerza Nueva tras la muerte de Franco. Ambos dos son continuadores y defensores de un régimen dictatorial. Pero la implantación, la fuerza y la ferocidad de los continuadores del régimen proetarra es mayor que la de los defensores del régimen franquista. Así que es de temer que si aquellos desaparecieron pronto del escenario político, estos duren más. Ninguna de estas lacras antidemocráticas se da en el caso de UPN, por lo que para nada es un régimen. Habría que decir más bien que ha sido un “antirrégimen”, porque nació y funcionó democráticamente, y además amenazado y perseguido por la violencia del régimen etarra.
En un régimen hay poca o ninguna libertad de expresión. Bajo el régimen abertzale no ha habido libertad. En cuanto a UPN, si su paso por el poder hubiera sido un régimen, habría controlado la información. Pero es fácil ver que no lo hizo y que no fue un régimen: de tres diarios existentes en Navarra, dos eran radicalmente contrarios a UPN y favorables a la oposición. Un régimen además adoctrina. El régimen proetarra ha adoctrinado cuanto ha podido en el odio y el no-respeto al adversario. Ha conseguido cosechas cuantiosas de jóvenes alegres y combativos, con la alegría patológica del coche bomba, del tiro en la nuca, de las palizas, de las patadas que rompen tobillos o pómulos etc.. La etapa en el poder de UPN fue lo inverso: un sistema de poder débil que ni siquiera evitó el adoctrinamiento abertzale. Hay otros factores que indican que un sistema de poder es un régimen: muchos años de permanencia en el poder, control de las instituciones sociales, dificultad para desalojarlo democráticamente y existencia de corrupción. El último es el más clarificador y determinante. Si no hay corrupción, es que el poder se ha utilizado de un modo correcto y democrático, y por tanto no ha habido régimen. Es lo que ha ocurrido con UPN. Por su parte, el régimen proetarra ha corrompido a la juventud y a la sociedad, generando ese mundo moralmente degradado que refleja la novela “Patria”.
Además, instalado en las alcaldías, etc, el régimen (Bildu) está dispuesto a saltarse la ley siempre que le convenga: hemos visto condenas del T.A.N, amiguismo, apoyo a okupas, etc. En cuanto a la permanencia en el poder, el régimen proetarra lleva existiendo y actuando cuarenta años en democracia. UPN estuvo años en el poder, y el haberlo perdido es bueno en cuanto que evita que pudiera convertirse en régimen. Lo malo es que lo haya hecho a manos del cuatripartito, porque ese cuarteto alimenta y fortalece al régimen proetarra. Esta complicidad convierte a su vez al cuatripartito en régimen, en sistema de poder con serias carencias democráticas. La mejor noticia democrática es que los regímenes caigan. Así que a ver qué votamos en mayo.