Proteger a los niños
Publicado el 22/11/2018 a las 08:10
Hace dos días, el 20 de noviembre, celebramos el Día Internacional de los Derechos del niño, hito que marca el antes y el después de la situaciones que afectan a la niñez en el mundo entero. No significa que todos los temas se hayan solucionado, que no existan problemas para los niños y las niñas. Significa que las naciones tuvieron que comenzar a dar giros importantes en materia jurídica y de gasto público dirigido a su recurso más preciado: los niños, a partir de firmar y luego ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). La CDN define que niños son todos los ciudadanos menores de 18 años. Quienes trabajamos en el mundo de las Ong y las asociaciones vinculadas a niños y adolescentes, el 20 de noviembre es motivo de alegría y también un día para reflexionar. La definición de la que nos hace partícipes la CDN, como “Garantes de Derechos”, es una posición especial y muy importante, es una responsabilidad que nos invita a ser mejores en todos los ámbitos en que desarrollamos nuestras tareas - médicos, trabajadores sociales, periodistas, policías, madres y padres, ministros, maestros, presidentes, abogados, entre muchos otros-. Todos estamos llamados a garantizar que todos los niños puedan hacer ejercicio de sus derechos y es nuestra responsabilidad enseñarlos, difundirlos, velar y hacer seguimiento de las situaciones que les afectan. Esta definición nos pide que, por un lado, nos acerquemos a conocer la Convención y, por otro lado, que hagamos todos los esfuerzos posibles para que todos los derechos sean una realidad. Por ejemplo, asegurando la participación y el derecho a ser escuchado y tomado en cuenta en todos los ámbitos de su vida, respetar sus opiniones y desarrollar canales para que puedan expresar sus opiniones, derecho a no ser discriminado por ningún motivo, derecho a tener atención de salud y cuidados necesarios para su desarrollo, derecho a recibir una educación de calidad, libre de estereotipos, que muestre caminos hacia la igualdad, que los vincule con su entorno y que los haga reflexivos y críticos frente a las situaciones de injusticia que pueden vivir a diario dentro de su familia, en la escuela, en sus barrios, etc.
Para esta gran tarea, la CDN nos insta a trabajar en redes, acercando a las instituciones del barrio y estableciendo redes de formación, protección y defensa de los derechos de niños. Porque la defensa de los derechos no compete a las instituciones por si solas, sino a la red que somos capaces de tejer, familias, instituciones, organizaciones sociales, etc. Hablar de derechos de niños no es solo hablar de pobreza, conflictos armados, trabajo infantil, explotación, no es hablar de otros mundos. Hablar de derechos es hablar de buen trato, de un nuevo trato con la niñez, un trato que incluye sus voces en la construcción de nuevas relaciones entre hombres y mujeres, un trato que implica conocer cómo viven y qué situaciones les afectan, y si es necesario buscar ayuda en las instituciones especializadas en protección de derechos, es comprender y respetar su desarrollo y sus tiempos. Es facilitar, acompañar su desarrollo y buscar herramientas para ser mejores garantes de sus derechos.
Para garantizar el desarrollo de una ciudadanía dialogante, respetuosa, solidaria, empática, respetuosa del medio ambiente, necesitamos comenzar hoy a trabajar de manera conjunta e informada, este cambio cultural nos necesita a todos los adultos involucrados y dedicando tiempo a generar una nueva cultura, un nuevo trato. Los derechos de niños son exigibles si se conocen, por eso tenemos la tarea de enseñarlos y difundirlos. El ejercicio de derechos comienza desde su nacimiento. En casa, en el colegio, en el centro de salud, en los parques o en los barrios debemos construir redes de protección porque los derechos no son cosa solo de niños.