psiquiatrización infantil
Publicado el 28/10/2018 a las 20:19
Mikel es un niño de nueve años diagnosticado de autismo al que su club de fútbol ha prohibido jugar partidos tras haber entrenado, como sus compañeros, durante todo el año. Las etiquetas psiquiátricas no tienen razón de ser, pero cuando atañen a los niños, son totalmente inaceptables. No hace falta estudiar psicología para entender que diagnosticar a un niño de nueve años con una etiqueta, que no dice nada de sus problemas, nada acerca de lo que siente, es completamente devastador, además de contraproducente para su recuperación. Los diagnósticos en psiquiatría son muy dudosos, y más teniendo en cuenta que cada vez existe una mayor amplitud de supuestos trastornos. El problema es que para optar a cualquier tipo de tratamiento es necesario contar antes con un diagnóstico DSM o CIE. Pero los que estudiamos psicología podemos y debemos ser creativos a la hora de describir los problemas de alguien, y sopesar muy bien las consecuencias, antes de estampar una gloriosa etiqueta que, de seguro, le condicionará para el resto de su vida. Igual no podemos cambiar la dudosa clasificación de diagnósticos pero siempre podemos ser más empáticos con los usuarios y describir los problemas que les envuelven de modo que no les suponga una mayor estigmatización en la sociedad. A fin de cuentas, no tenemos por qué estar de acuerdo con las limitaciones que suponen estas clasificaciones.