Vergüenza e imposición

Gisela González Cruz|

Publicado el 12/09/2018 a las 08:46

Pamplona celebraba el sábado 8 de septiembre el Privilegio de la Unión con las calles del casco viejo abarrotadas, como si de Sanfermines se tratara, de pamploneses, visitantes y turistas. Entre actos festivos y un mercadillo medieval, en el momento álgido de afluencia de público -todo ello a conciencia y medido para hacerse ver y oír como querían- apareció en la plaza consistorial un numeroso grupo portando esteladas, pancartas a favor de la libertad de lo que ellos llaman presos políticos -que no son otra cosa que políticos presos- y a favor de la república catalana. Aprovecharon el lugar más concurrido y céntrico y la hora de mayor afluencia para, micrófono en mano, soltar sus reivindicaciones y consignas políticas a los pies del Ayuntamiento de Pamplona y, por supuesto, con el visto bueno, las facilidades y la autorización del ayuntamiento y el alcalde.

Un espectáculo bochornoso permitir dar foco a esta ilegalidad y a estos sujetos, y que se utilice Pamplona, sus calles, su día festivo en una reivindicación política, que nos impongan a todos el tener que ver y escuchar símbolos y consignas independentistas, ilegales, y discursos y pancartas con mentiras. Y lo más vergonzante es que el alcalde de Pamplona lo aplauda y permita, pero es a lo que nos tiene acostumbrados el alcalde y Ayuntamiento de Pamplona, y el Gobierno de Navarra. Sus imposiciones políticas por encima de todo y de todos.

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