Valor y al toro
Actualizado el 16/08/2018 a las 10:37
El pasado domingo, al Papa Francisco se dirigió a millares de jóvenes utilizando una frase de san Alberto Hurtado: “es bueno no hacer el mal, y es malo no hacer el bien”.
Traduciéndolo para los políticos de centroderecha navarro: ¿conformismo-derrotismo o coraje-éxito? Desde hace largo tiempo y en todos los frentes imaginables (partidos políticos -de PSN a Bildu-, prensa nacionalista, ciertos sindicatos, fuego “amigo”, mentiras revestidas de verdad, ficticias corrupciones, “comisiones de investigación” sobre naderías…) se ha ido minando a este centroderecha foral, fundamentalmente a UPN, hasta sacarlo del Gobierno -¡ojo, con votos!-. Se acomodaron y fueron incapaces de enfrentarse a este acoso y derribo -atiborrados de poder, carentes de autocrítica, acomplejados, cediendo insensateces y con pocos pelendengues-. ¿Ha sido “bueno no hacer el mal”? Muy dudoso.
Ahora, después de tres años en la oposición, aguantando toda la agresividad e incompetencia nacionalista-populista-extremista, hay que cruzar el río, mojarse el culo y empezar a pensar que “es malo no hacer el bien”: ¡basta de ir a remolque y solo reaccionando a la iniciativa de los otros; ahora ha llegado el día de ir por delante, con brío, con decisión, sin pelos en la lengua! UPN -Unión del Pueblo Navarro, no lo olvidemos- debe marcar el rumbo político Foral. ¿Pero cómo hacerlo estando en la oposición? Pues muy sencillo: hablando alto y claro a la esencia y al corazón de los navarros. ¿Se va a molestar mucho un votante de centroderecha -que lo fue de UPN y ahora piensa abstenerse o votar a algún nuevo partido adolescente- al que se le digan cosas semejantes a estas? No vamos a transigir con la ikurriña; el uso y fomento del euskera volverá a su justa medida; los okupas desocuparán voluntariamente o por vía judicial; bajaremos notablemente los impuestos; culminaremos al cien por cien todas las obras públicas fundamentales para el futuro de Navarra; legislaremos a favor de las familias; potenciaremos el inglés y otras lenguas modernas; convocaremos oposiciones limpias, sin “regalitos”; protegeremos la industria, captaremos nuevas empresas y “daremosvalor” a las que se lo merezcan; otorgaremos el mismo trato respetuoso a movimientos LGTBI y no LGTBI; colaboraremos lealmente con las universidades, con sus alumnos y los becaremos suficientemente; detendremos la huida de la intelectualidad navarra; mimaremos y protegeremos a las víctimas del terrorismo; respetaremos e invitaremos oficialmente al Rey; perseguiremos las apologías terroristas; apoyaremos a las Fuerzas de Seguridad del Estado; ordenaremos las consejerías, sobre todo educación y sanidad; impediremos “persecuciones” religiosas; potenciaremos las ayudas a los desvalidos; controlaremos estrictamente las subvenciones; miraremos detalladamente debajo de las alfombras forales… ¡Oigan, sin miedo, vistan todo esto como mejor les parezca, pero propónganlo ya! En versión Julio Anguita, “programa-programa-programa”, algo similar ya debería figurar oficialmente como proyecto electoral en UPN y ser comunicado a los cuatro vientos. ¿Qué votante de centroderecha hará ascos a semejante talante firme, claro y valiente?
Según san Alberto Hurtado, “es malo no hacer el bien”. (...)