Transparencia, credibilidad cero
Actualizado el 15/08/2018 a las 16:16
Las manifestaciones de la consejera Mª. José Beaumont admitiendo que no han encontrado irregularidades ni ilegalidades en la gestión de UPN durante su mandato en el Gobierno de Navarra merece un repaso en las hemerotecas de estos tres últimos años.
En 2015, Adolfo Araiz cabeza de EHBildu, propuso crear una Oficina anticorrupción en Navarra, ya que había que sacudir las alfombras para que la sociedad conociera todo lo sucedido en estos años de gobierno de UPN. El gobierno de Barkos anunció una auditoría de las obras ejecutadas por UPN . La señora Beaumont cogió el testigo manifestando que el Gobierno del cuatripartito iba a empezar en breve a revisar las encomiendas de gestión y contratación que había realizado el ejecutivo de UPN con empresas o personas ajenas a la Administración; manifestó que existía “alarma social” sobre todo en torno a la contratación indiscriminada que habían realizado anteriores Gobiernos.
Esta tarea la realizaría un funcionario elegido directamente por ella y trabajaría “sólo”, en un despacho y a puerta cerrada (DN 7-10-2015). Además, tuvo el atrevimiento de decir que el costo sería ridículo en comparación con la valoración que se pudiese hacer de lo “que se podía haber ahorrado en determinadas contrataciones que aún siendo legales en las formas pudieron no ser justificadas”; es decir, sin haber empezado el trabajo ya daba por supuesto que había habido despilfarro. El señor Araiz, mentor de la señora Beaumont, tuvo la desfachatez de decir que esta Oficina de Control era compatible con la Cámara de Comptos y la señora Beaumont le acompañó en esta insensatez diciendo que iban a delimitar y dejar claro cuál era la función de la Cámara de Comptos y la de la Oficina de Control. El simple hecho de hacer esta comparación es una ofensa grave para Navarra y, por supuesto, para este organismo, una institución con siete siglos de existencia. Es decir, el tribunal de cuentas más antiguo de España y un referente en Europa.
La señora Beaumont y todo el cuatripartito han pretendido engañar a todo el electorado navarro, ya que han juzgado y sentenciado sin base alguna basándose únicamente en su sectarismo político. Al final todo se les ha venido abajo; se ha impuesto la verdad viéndose obligada a manifestar que a pesar de todas sus investigaciones no han encontrado ilegalidades ni irregularidades en la gestión de los Gobiernos de UPN durante sus años de mandato que no han sido pocos. En su día, ¿podremos decir lo mismo de la nefasta actuación del Gobierno cuatripartito?
Félix Cía Jiménez