Fiestas o cursillo

Alberto ​​​​​​​ Oroz Valencia|

Publicado el 15/08/2018 a las 11:20

Disfrutadas las fiestas patronales, me he dado cuenta, muy gratamente, que son como un cursillo intensivo intergeneracional. Un cursillo en el que hemos cultivado muchos valores en desuso: valores como la tolerancia, tanto política, ya que todos hemos sido del mismo partido, como religiosa, pues más o menos creyentes, todos hemos venerado a nuestro santo Patrón; valores como la solidaridad, el saber compartir, la generosidad. Nadie podrá decir que no se le ha invitado a un refresco o a un pequeño bocata. Aunque también hemos sido intolerantes con todo aquello que daña la buena armonía y que todos conocemos. Ciertamente hemos tenido actos exclusivos, como el homenaje a nuestros mayores o el cohete infantil y la constitución del Ayuntamiento de nuestros peques, pero la mayoría de los actos hemos podido disfrutarlos de la mano de nuestros hijos y nietos.

Después de felicitar al Ayuntamiento y a todas las entidades del pueblo que han intervenido en la comisión para preparar las fiestas, por su atinada y esmerada programación, quiero manifestar un “pero”. Mis hijos me dicen que no insista, que es una batalla perdida, mas ante las numerosas quejas que se unen a la mía, no me puedo resistir y pido a quienes corresponda que bajen un poquito el volumen musical. Sin esa aguda contaminación acústica nos podríamos comunicar mucho mejor.

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