Fumar mata...
Publicado el 12/08/2018 a las 09:13
No cabe duda: al que fuma o lo cata lo mata. A esta reflexión había llegado un amigo mío después de más de cuarenta años dándole al “chupete”… Este, tras verle el médico los pulmones en la seguridad social, me contaba que las radiografías que le habían hecho eran lo más parecido a la chimenea de un barco, y que de seguir así no le quedarían más de ocho telediarios. Ante tal panorama , reflexionando llegó a una conclusión o razón lógica. ¿Por qué no persiguen por igual a otras drogas o sustancias, como por ejemplo el vino, la cerveza, los cubatas, o todo aquello que sea malo para la salud? Además de añadir que en sus tiempos de joven el tabaco que se vendía en los estancos era otra cosa… Primero era más natural, el papel era papel, y no había tanto aditivo. Tampoco salían los anuncios que ahora se ponen, tales como “Cuidado fumar mata” o aquello de “Fumar es perjudicial para su salud, y el que le rodea”. Como si con eso estuvieras firmando tu póliza de defunción.
Mientras ellos que son los verdaderos promotores se lavaban las manos (como Pilatos) dejándote en manos del Sanedrín. Y añadía “yo que en aquellos años era joven no había tanta clase de tabaco, como ahora. Y si existía era el Cuarterón, caldo, celtas o Ideales…”.
Y en cuanto a bebidas u otras sustancias más o menos malignas pasaba lo mismo, no había tanta clase y tipos como ahora light, sin, con... Y lo que no comprendo -decía este amigo- es que siendo antes y ahora el mismo promotor y vendedor (es decir, el Estado), sin tantos anuncios o prejuicios, en cajetillas, prensa, radio o televisión, por lo menos tenían la decencia de que tanto en las cajas de puros como en cualquiera de las cajetillas de cigarrillos venía el nombre del proveedor y su origen. De tal forma y manera que, por lo menos, ya sabías quién te estaba matando, o de qué morías.
Mientras me contaba esto mi amigo yo que me confieso fumador también, (aunque algún puro) tuve que reflexionar un momento… No cabe duda de que había razones que le asistían, y tal vez por aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor -y más tratándose como era el caso de un buen amigo mío- antes de despedirme me atreví a hacerle una sugerencia a la vez que un buen consejo para lo que le reste de vida. En esto, como en otras cosas que diría mi abuela y tenía razón, todo es bueno en su justa medida…