El remedio

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 09/08/2018 a las 09:15

En el buzón del correo, entre las cartas, un papel pequeño (10 x 7 cm) en el que ofrece sus servicios un “Maestro “X” (no hagamos propaganda) vidente, curandero, médium directo. Resultado 100% garantizado, 35 años de experiencia. Ayuda a resolver todo tipo de problemas de 2 a 5 días máximo con resultado rápido y eficacia gracias a un don de nacimiento y poder hereditario… Maestro arregla casos muy desesperados. Trabajo serio, con seguridad, garantía y confianza. Recibo todos los días de 8 h. a 22,30. También trabajo a distancia si está lejos. El desplazamiento es posible. Máxima discreción”. Casi nada. ¿No es ya milagroso que todo eso se escriba, se imprima y se buzonee? ¿Marcará alguien el teléfono del Maestro? ¿Qué pasará por su cabeza cuando se le exponga el “caso muy desesperado”? ¿Qué dirá? ¿Qué cobrará por su intervención omnipotente? ¿“Garantizado” querrá decir que devuelve lo cobrado si no resulta eficaz su mediación? ¿Será viejo? Y de repente la iluminación, la Idea: ¿Y si el Maestro fuera capaz de hacer saltar por los aires al cuatripartito foral? ¿No habría que exponerle este “caso muy desesperado” y contratar sus poderes? Eso sí, usando medios pacíficos, sin vudú ni daño alguno, con energía positiva, con buenismo a tope. El Maestro podría conseguir por ejemplo que Podemos resolviese sus crisis de una manera positiva, que votase asambleariamente transformar sus círculos políticos en círculos económicos y pasar así a emplear su enorme talento (¿?) en crear empresas exitosas y punteras que dieran empleo a muchos trabajadores con jornadas de 35 horas y sueldos excelentes. ¿No iría la economía foral como un cohete con esa nueva clase empresarial? O también, puesto que es especialista en cuestiones de amor, podría hacer que Barkos se enamorase políticamente de Esparza y le hiciera una propuesta de matrimonio político, ofreciéndole como regalo y como muestra de amor el sillón presidencial. O estaría bien que lograse que Izquierda Unida se tomase un año sabático y se dedicase, retirada del mundanal ruido, a la meditación, al silencio y sobre todo a la penitencia. O que Ayerdi, que prestó 2.650.000 euros del dinero de todos a la empresa “Davalor” (que no da valor ni beneficio, sino sólo preocupaciones y disgustos) mediante la empresa pública “Sodena”, reinvirtiera de su bolsillo esos más de dos millones y medio para que Davalor los devolviera a Sodena (y así a todos los navarros) y quedase él como accionista personal de Davalor en espera de los beneficios que tan claro tuvo que se podían conseguir. O que Barkos anunciase el cierre de la “Dirección General de Paz, Convivencia y Derechos Humanos”; cierre que tanto alegraría a las víctimas de ETA; y ya por el mismo precio, también de las dos fábricas de acusaciones a los gobiernos de UPN: la inquisitorial “Oficina de buenas prácticas y Anticorrupción” (tras tres años de búsqueda de corrupciones en UPN no han encontrado nada, lo que ha demostrado la falta de verdad de tantas acusaciones) y la Comisión parlamentaria sobre la CAN. Tampoco sería mala cosa que lograse que los Martínez, los Ruiz, Pérez, Ramírez ... retomasen conciencia de su real identidad: de su martinecidad, su ruicidad, su perecidad, su ramirecidad, etc. Con estos pequeños cambios y con algún otro que podría añadir él de su cosecha, el cuatripartito pasaría a mejor vida y Navarra también aunque en otro sentido. Pero, ¿y Bildu? ¿Podría el vidente convertirlo en un partido democráticamente homologable? Por grandes que sean sus poderes, parece que ese milagro ha de quedar fuera de su alcance.


Habida cuenta de lo anterior la llamada al Maestro es muy tentadora. Pero escrúpulos democráticos y prejuicios intelectuales provocan una especie de parálisis, hacen que el dedo no pueda marcar los nueve números del móvil del Maestro, que resulte imposible contarle este “caso muy desesperado”, confiar en su sabia respuesta, contratarlo, esperar los cinco días preceptivos y alcanzar el seguro éxito. ¿Alguien se anima?


Rafael Berro Úriz

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