Espíritu sanferminero
Publicado el 19/07/2018 a las 08:23
Hace unos meses fui a Tafalla a hacer un recado, pisé el acelerador un poco más de la cuenta y circulé a 111 km/h por donde había una limitación de velocidad de 90 km/h. Cien euros de mi alma que tuve que pagar por incumplir las normas de tráfico.
Recuerdo que el año pasado leí que entre los años 2012 y 2015 los vecinos de 25 ayuntamientos navarros tuvieron que pagar 184.000 euros por los pleitos en torno a las banderas. Pocos días más tarde, leí que “Pamplona gasta 12 800 euros en pleitos por la ikurriña”. Hace unas semanas vuelvo a leer en este periódico, junto a una foto de un exultante Asiron en el balcón del ayuntamiento de Pamplona este titular: “Pamplona deberá pagar 8.000 euros por el ilegal uso de la ikurriña en Sanfermines”. Dinero que no va a pagar el Sr. Joseba, claro, sino que lo van a pagar los pamploneses. Es decir, los navarros, además de tener que pagar nuestras multas por incumplir normas, tenemos que pagar las multas de Asiron por la obsesión que tiene de sentirse el alcalde de la cuarta capital vasca, como diría la consejera de Infraestructuras de la Comunidad vecina. Estoy seguro que ni su antecesor el Rey de Pamplona Íñigo Arista, allá por el año 850, tenía estos privilegios que tiene esta ‘kasta polítika’ de no pagar multas cuando actúa fuera de la ley.
El mes pasado, los ciudadanos navarros cumplimos con otra obligación anual y es la de hacer la Declaración de la Renta. Desde el gobierno nos recuerdan que debemos ser responsables y pagar nuestros impuestos. Todavía tengo en mi retina la cantidad de euros que me “sale” este año a pagar. Por supuesto, como todos los años, voy a proceder a abonar dicha cantidad, pero así como yo voy a obrar con responsabilidad, exijo que la presidenta, el alcalde y demás “políticos” del espectro navarro, sean responsables en la gestión de estos recursos. Me refiero a que ya vale de gastar nuestro dinero en multas, costas, asesores, cientos y cientos de horas de debates en ayuntamientos y Parlamento navarro por la bandera de las Provincias Vascongadas. La verdad es que llevo muy mal ver cómo, mientras los que se inventaron esto del nacionalismo vasco (los políticos vizcaínos del PNV) están tranquilamente tomándose unos pinchos por lo viejo de la capital de la décima provincia castellana, aquí estamos los navarros gastando nuestro dinero, recursos y dándonos de tortas en los balcones de los ayuntamientos de Navarra por su bandera. Roza el ridículo.
Este año, sin embargo, Asiron ha decidido dejar el mástil vacío y respetar la ley. Me alegro que haya obrado de esta manera…, sobre todo, por el bien de los bolsillos de los navarros. Llevamos una temporada demasiado larga soportando casos de corrupción del PP, los casos de los ERE del PSOE, el 3% de los Pujol y un largo etc. Sólo nos faltaba ahora, a los ciudadanos de a pie, volver a recibir otra “receta” por la pasión obsesiva del alcalde de Pamplona por la bandera de Sabino Arana (...) Por el contrario, son cada vez más los navarros que se atreven a manifestar abiertamente su orgullo por la tierra que nos han dejado nuestros padres. En estas fiestas he visto más pañuelos rojos con el escudo de Navarra que otros años. (...)
Me haría feliz que en San Fermín del año que viene fuese Alcalde de Pamplona un navarro o navarra, que se sintiera orgulloso de Navarra, de sus símbolos, de sus tradiciones, del patrón de su ciudad, que se emocionase en esos Momenticos en la Procesión, que actuase con normalidad a la hora de acudir a los Actos y Misa en honor al que es patrón de su ciudad desde hace siglos, que animase a los pamploneses a sacar a los balcones el 6 de julio las banderas de Navarra, en vez de la ikurriña, para que la viesen los millones de espectadores de todo el mundo durante el chupinazo, que no politizase las fiestas, que invitase a descansar durante estos días a los que manchan pegando con cola ikurriñas y mapas de Euskalherria en las paredes de la parte vieja, que recuperase las tradiciones que los nacionalistas se cargaron (Riau Riau)…, en una palabra, que trabajase por potenciar el “espíritu sanferminero” y en unirnos a todos los que amamos la fiesta. Queremos vivir en paz, trabajar cuando hay que trabajar y disfrutar cuando toca. Viva San Fermín.
Juan Manuel Díaz Barcos