Transmisión de valores y aficiones
Publicado el 28/06/2018 a las 09:24
Siempre mantiene uno en el recuerdo cuando éramos pequeños y estábamos esperando que llegase el fin de semana para interactuar donde más nos gustaba estar, en el campo. En ese entorno tan salvaje y puro crecimos, disfrutábamos de la familia, en una simbiosis (humano -natural) a la que no dábamos importancia, porque considerábamos normal. Es la infancia un periodo crítico para la formación posterior y captación de valores humanos. Entonces, quizás solo quizás, podríamos pensar que para ser lo que somos tuvimos que ser felices de niños. Es ahora cuando la comparativa con los tiempos actuales se hace más dura y triste. Niños sin espacio para jugar molestos y molestados, allí donde vayan relegados a la más moderna play o móvil, viviendo un estado casi vegetativo a causa del fracaso (político-social) de perder o dejar perder lo bueno vivido y aprendido. Es imposible recuperar los valores que merecen la pena porque las instituciones hoy no le dan la importancia que tiene a esta transmisión de disfrute y vivencias con la naturaleza. ¿Dónde podemos llevar a nuestros hijos para que disfruten del entorno y de los aprovechamientos naturales que nos brindan nuestros bosques y ríos? ¿Cuáles y qué medidas se han articulado para recuperar nuestras especies autóctonas en peligro de extinción? Hacia muchos sitios se ha extendido en Navarra la frase “Departamento de Medioambiente” pero al más necesario está visto que no, hacia “el legado de nuestros derechos”. En la Ribera, la caza se ha convertido en exterminio a causa de los daños. ¿Para qué están los técnicos? ¿Para qué están los biólogos? Bajo este prisma, mis hijos no disfrutarán de lo mismo que disfruté yo y no porque el entorno se haya degradado o maltratado (que también) si no porque en la actualidad parece que la felicidad “gratis”, la del pueblo, no interesa y priman otras cosas... El río necesita un plan de actuación urgente para su recuperación piscícola y del entorno. Los montes necesitan un plan de mejoras de hábitat y la creación de una mesa que trabaje ‘on line’ con agricultores. La regulación de usos y disfrutes por igual para mantener vivo el legado de libertad, en el disfrute de montes y ríos es algo imprescindible, hasta para la formación como personas de los futuros navarros. El legado de nuestras tradiciones y culturas es algo que determina el carácter y personalidad del pueblo. Estar sumergidos en un mar de restricciones y prohibiciones nos está llevando a cortar esta transmisión de vivencias y valores que, a buen seguro, formarán parte de nuestro futuro como personas.
Ángel Moracho Jiménez