Asaltantes, 112, forales y Guardia Civil
Actualizado el 20/06/2018 a las 09:52
El pasado viernes 15 de junio a las 12 de la noche escuché ruidos en el tejado de mi casa, y mi hija mayor se levantó asustada. Abrí la puerta de la casa y me encontré de frente con dos individuos altos vestidos de oscuro, con guantes y pasamontañas a menos de tres metros y terminando de bajar del tejado. Sentí horror, ya que en décimas de segundo fui consciente de mi inferioridad, de todos los riesgos y de que no iba a poder proteger a mis hijas (cuatro; la mayor tiene 14 años y la pequeña, 5). Grité angustiada, cerré la puerta y alerté a gritos de los que ocurría, me quedé contra la puerta por si intentaban forzarla o tirarla abajo. La mayor llamó al 112 y la segunda acudió rápidamente al cuarto de las pequeñas. La señora del 112 le decía a mi hija "que no la entendía" a pesar de que les estaba informando correctamente y la dejó en espera mientras contactaba con los forales. Viendo el panorama con mi móvil, llamé a la Guardia Civil que respondió enseguida y, mientras tomaban los datos, me calmaban y aconsejaban. Rápidamente se presentó la patrulla de la zona en nuestro domicilio a pesar de que aquí, en Obanos, la calle esta mal iluminada y mal señalizada. Poco antes de llegar la Guardia Civil, Policía Foral respondió a mi hija y le dijo que ya vendrían. Y, señores, aún estamos esperando. Sabían que contactaban con una niña y muchos no les importó. Hoy podríamos estar pudiéndonos en nuestra casa si fuera por ellos. Me consta que entre los forales y la Guardia Civil no hubo contacto. ¡¡Que viva la Guardia Civil!! Por favor, por sus hijos, llamen siempre a la Guardia Civil.